Del esplendor del absurdo: crónica de un Mundial que no cambió nada
Del esplendor del absurdo: crónica de un Mundial que no cambió nada Fabián Robledo¹ ¹frobledo@uc.edu.ve Introducción Terminó el Mundial 2026. España es campeona. Y el mundo, ese viejo enfermo que busca distracciones para no mirar sus propias llagas, ha encontrado durante un mes un anestésico de lujo. Veintidós hombres persiguiendo un balón. Cien mil almas gritando como si el cielo se abriera. Y al final, un trofeo que no alimenta, no cura, no consuela y no redime. Pero brilla. Y mientras brilla, nadie pregunta por qué. 1. La liturgia de los necios Hay algo profundamente conmovedor en la capacidad humana para convertir lo trivial en sagrado. Durante treinta días, el fútbol ha sido la única verdad. Los himnos sonaron con la solemnidad de los salmos. Himnos que, en cualquier otro contexto, provocarían sonrisas de complicidad, se vistieron de dignidad épica. Las banderas, esos trapos de colores que separan a los hombres, ondearon como estandartes de una causa justa. Y los jugadores, m...