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Coleo real: cuando el futuro rey de Inglaterra vio volar un toro en Barinas

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Coleo real: cuando el futuro rey de Inglaterra vio volar a un toro en Barinas El príncipe Carlos de Gales (hoy rey Carlos III) visitó Venezuela en varias ocasiones durante su etapa como príncipe.  La primera fue en julio de 1973, durante el primer gobierno de Rafael Caldera. El  príncipe Carlos llegó a Venezuela a bordo de la Fragata HMS Minerva , de la Marina Real Británica.  Para entonces, Carlos servía como personal subalterno (Sub-Lieutenant) en dicha fragata, en condición de oficial de navegación, y cumpliendo las guardias como un tripulante más del buque. Había estado destinado en el Caribe durante unos 10 meses, y  participó en las celebraciones de independencia de Bahamas (10 de julio de 1973),  con una escala de descanso de 4 días en las Islas Caimán. El príncipe fue recibido en Maracaibo, y luego viajó a Barinas, donde conoció el Colegio del Mundo Unido de Agricultura Simón Bolívar, luego llamado FUNDACEA, una institución educativa vinculada al movimie...

80 años de Bikini: la Operación Crossroads, los Buques Fantasma y el Amanecer de la Guerra Fría

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La explosión Baker, parte de la Operación Crossroads, una prueba nuclear del Ejército de los Estados Unidos en el atolón Bikini, Micronesia, el 25 de julio de 1946. Autor: United States Department of Defense. Fuente: Wikimedia Commons. 80 años de Bikini: la Operación Crossroads , los Buques Fantasma y el Amanecer de la Guerra Fría Resumen A ochenta años de la operación Crossroads , este artículo reexamina el momento exacto en que la demostración de poder atómico se transformó en el disparador simbólico de la Guerra Fría. A partir de la secuencia que vincula el telegrama de Kennan, el discurso de Fulton y las pruebas nucleares en el atolón Bikini, se sostiene que Crossroads representó el primer acto de disuasión nuclear en tiempo de paz, mucho más que un mero experimento técnico. Se analizan los preparativos, el desarrollo de las pruebas Able y Baker , el destino de la flota fantasma —incluyendo buques emblemáticos como el Saratoga, el Nagato y el Prinz Eugen— y el impacto radiactivo ...

El combate más disparejo de Dunquerque: Tres Avro Anson contra nueve Messerschmitt Bf-109

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Imagen: Fabián Robledo / Gemini. El combate más disparejo de Dunquerque: Tres Avro Anson contra nueve Messerschmitt Bf-109 Resumen El 1 de junio de 1940, durante la evacuación de Dunquerque, tres anticuados Avro Anson del Escuadrón N.º 500 de la RAF se enfrentaron a nueve Messerschmitt Bf-109E de la I./JG 20. El Anson, un monoplano bimotor de madera y tela diseñado originalmente para patrulla marítima, ya era considerado obsoleto al inicio de la guerra. Sus dos motores de 350 caballos le otorgaban una velocidad máxima de 302 km/h, su tren de aterrizaje requería 140 vueltas de manivela para retraerse, y su blindaje era prácticamente inexistente. Enfrente, el alemán Bf-109E alcanzaba 560 km/h, trepaba cinco veces más rápido y portaba cañones de 20 mm. A pesar de esta abrumadora desventaja, el líder británico Philip Peters viró hacia los atacantes y forzó el combate a baja altitud sobre el mar, donde los cazas alemanes no podían explotar su ventaja vertical. El fuego combinado de las amet...

Fútbol Americano: El arte de detener el tiempo cada seis segundos para que once gorilas de espalda plateada simulen el asalto vikingo a un convento de clausura

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Fútbol Americano: El arte de detener el tiempo cada seis segundos para que once gorilas de espalda plateada simulen el asalto vikingo a un convento de clausura Permítame comenzar con una confesión que en Caracas me valdría una colección de miradas de lástima, y en Boston, directamente una orden de alejamiento: no entiendo el fútbol americano. O más bien, lo comprendo como un biólogo comprendería una danza tribal de la Isla de Pascua: percibe la violencia, intuye un propósito, pero cuando el nativo grita “¡Huga, huga, bundolo!”, él cree que están llamando a un cerdo para el desayuno. Lo primero que descoloca al profano -y que ya debería servir de advertencia- es el nombre. Esto se llama fútbol, señor mío, pero la pelota (permítanme llamarla "bola" en un arranque de terquedad idiomática) apenas si recibe un par de caricias con el pie durante todo el encuentro. Y no es una bola, es un objeto oblongo con la aerodinámica de un pepino dopado con esteroides. Parece un proyectil de c...