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Mostrando entradas de mayo, 2026

El combate más disparejo de Dunkerque: Tres Avro Anson contra nueve Messerschmitt Bf-109

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Imagen: Fabián Robledo / Gemini. El combate más disparejo de Dunkerque: Tres Avro Anson contra nueve Messerschmitt Bf-109 Resumen El 1 de junio de 1940, durante la evacuación de Dunkerque, tres anticuados Avro Anson del Escuadrón N.º 500 de la RAF se enfrentaron a nueve Messerschmitt Bf-109E de la I./JG 20. El Anson, un monoplano bimotor de madera y tela diseñado originalmente para patrulla marítima, ya era considerado obsoleto al inicio de la guerra. Sus dos motores de 350 caballos le otorgaban una velocidad máxima de 302 km/h, su tren de aterrizaje requería 140 vueltas de manivela para retraerse, y su blindaje era prácticamente inexistente. Enfrente, el alemán Bf-109E alcanzaba 560 km/h, trepaba cinco veces más rápido y portaba cañones de 20 mm. A pesar de esta abrumadora desventaja, el líder británico Philip Peters viró hacia los atacantes y forzó el combate a baja altitud sobre el mar, donde los cazas alemanes no podían explotar su ventaja vertical. El fuego combinado de las ametra...

El último testigo: Aterrizajes de infarto, cohetes asesinos y el humor macabro de Eric "Winkle" Brown, el mejor piloto de la historia

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El último testigo: Aterrizajes de infarto, cohetes asesinos y el humor macabro de Eric "Winkle" Brown, el mejor piloto de la historia Fabián Robledo¹ ¹Departamento de Señales y Sistemas. Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones. Facultad de Ingeniería. Universidad de Carabobo. frobledo@uc.edu.ve  Introducción Hubo un tiempo en que los aviones eran conjeturas de aluminio, mantenidas en el aire únicamente por la fe y la temeridad de sus pilotos. Entre esos elegidos, ninguno se acercó tanto al Sol sin quemarse las alas como el Capitán Eric Melrose "Winkle" Brown. Su historia no es un relato de aviación; es una odisea del siglo XX, protagonizada por un hombre que midió apenas 1.62 metros, una estatura que resultó ser inversamente proporcional a la magnitud de su valor. Con 487 tipos de aeronaves pilotadas —un récord Guinness que probablemente nunca será superado— y 2.407 aterrizajes en cubiertas de portaaviones (Brown, 2014), Brown bailó con la muerte en más de una d...

Peter, Dilbert y Parkinson: Tres pilares de la ciencia gerencial para entender por qué todo funciona mal en las organizaciones

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Peter, Dilbert y Parkinson: Tres pilares de la ciencia gerencial para entender por qué todo funciona mal en las organizaciones Fabián Robledo¹ ¹Departamento de Señales y Sistemas. Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones. Facultad de Ingeniería. Universidad de Carabobo. I. Introducción Existe en el mundo de la administración de empresas y del sector público una tendencia a venerar principios que suenan muy inteligentes pero que rara vez superan el examen de la prueba empírica. Entre ellos destacan tres que, por su poder explicativo y su capacidad para hacer reír en los pasillos de la oficina, han alcanzado fama universal. El principio de Peter explica por qué la gente termina haciendo mal el trabajo para el que fue ascendida. El principio de Dilbert explica por qué a veces se asciende a los inútiles para apartarlos del centro de las decisiones. El principio de Parkinson explica por qué las burocracias crecen sin control y llenan el tiempo con tareas inútiles. Ninguno de los tres res...

El torpedo que casi hunde al buque del Presidente

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El torpedo que casi hunde al buque del Presidente En noviembre de 1943, Franklin Delano Roosevelt emprendió uno de los viajes más delicados de la Segunda Guerra Mundial: cruzar el Atlántico en secreto para participar en las conferencias de El Cairo y Teherán, donde se reuniría con Winston Churchill y Joseph Stalin. Para proteger al presidente, la Armada de Estados Unidos seleccionó el acorazado más poderoso de su flota: el USS Iowa (BB-61), un coloso de más de 45.000 toneladas armado con nueve cañones de 406 mm. Nadie podía imaginar que la mayor amenaza no vendría de submarinos alemanes, sino de uno de sus propios escoltas: el destructor USS William D. Porter (DD-579), conocido como el “Willie Dee”. El Porter, un buque clase Fletcher recién incorporado con una tripulación relativamente inexperta, formaba parte de la escolta del Iowa. Desde el primer momento, acumuló incidentes. Al zarpar de Norfolk, un problema con el ancla dañó el equipo de otro destructor cercano. Al día siguiente,...

Coleo real: cuando el futuro rey de Inglaterra vio volar un toro en Barinas

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Coleo real: cuando el futuro rey de Inglaterra vio volar a un toro en Barinas El príncipe Carlos de Gales (hoy rey Carlos III) visitó Venezuela en varias ocasiones durante su etapa como príncipe.  La primera fue en julio de 1973, durante el primer gobierno de Rafael Caldera. El  príncipe Carlos llegó a Venezuela a bordo de la Fragata HMS Minerva , de la Marina Real Británica.  Para entonces, Carlos servía como personal subalterno (Sub-Lieutenant) en dicha fragata, en condición de oficial de navegación, y cumpliendo las guardias como un tripulante más del buque. Había estado destinado en el Caribe durante unos 10 meses, y  participó en las celebraciones de independencia de Bahamas (10 de julio de 1973),  con una escala de descanso de 4 días en las Islas Caimán. El príncipe fue recibido en Maracaibo, y luego viajó a Barinas, donde conoció el Colegio del Mundo Unido de Agricultura Simón Bolívar, luego llamado FUNDACEA, una institución educativa vinculada al movimie...

Fútbol Americano: El arte de detener el tiempo cada seis segundos para que once gorilas de espalda plateada simulen el asalto vikingo a un convento de clausura

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Fútbol Americano: El arte de detener el tiempo cada seis segundos para que once gorilas de espalda plateada simulen el asalto vikingo a un convento de clausura Permítame comenzar con una confesión que en Caracas me valdría una colección de miradas de lástima, y en Boston, directamente una orden de alejamiento: no entiendo el fútbol americano. O más bien, lo comprendo como un biólogo comprendería una danza tribal de la Isla de Pascua: percibe la violencia, intuye un propósito, pero cuando el nativo grita “¡Huga, huga, bundolo!”, él cree que están llamando a un cerdo para el desayuno. Lo primero que descoloca al profano -y que ya debería servir de advertencia- es el nombre. Esto se llama fútbol, señor mío, pero la pelota (permítanme llamarla "bola" en un arranque de terquedad idiomática) apenas si recibe un par de caricias con el pie durante todo el encuentro. Y no es una bola, es un objeto oblongo con la aerodinámica de un pepino dopado con esteroides. Parece un proyectil de c...