Miradas de Liderazgo: Los 11 Retratos Pictóricos de los Decanos Históricos en el Salón del Consejo de la Facultad de Ingeniería UC
Fotografías: Fabián Robledo.
Miradas de Liderazgo: Los 11 Retratos Pictóricos de los Decanos Históricos en el Salón del Consejo de la Facultad de Ingeniería UC
Hace algunas semanas, con motivo del inicio del Período Lectivo, tuve oportunidad de asistir al Salón de Reuniones del Consejo de Facultad de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, ubicado en el Decanato de esa facultad, en la amplia región de Bárbula del municipio Naguanagua.
La facultad fue fundada en 1958, y desde entonces realiza actividades de docencia, investigación y extensión en el área de ingeniería, siendo referencia en la región central de Venezuela.
El salón de reuniones es una habitación rectangular donde los profesores se sientan ante un mueble que recorre el recinto. Al observar las paredes, llama la atención inmediatamente que en ellas se ubica una galería de retratos, elaborados con un estilo tan similar que permite deducir que fueron realizados por el mismo autor.
Se trata de 11 pinturas realizadas de quienes fueron los decanos en periodos históricos que implican años desde 1959 hasta 1997. Cada retrato, de tamaño mediano, está acompañado de una placa metálica en su parte inferior que señala el nombre del decano y los años o meses de duración de su gestión al dirigir la facultad, lo cual representa una ayuda histórica inapreciable. Cada obra está protegida por un vidrio y, para poder apreciarla, se requiere de la iluminación artificial de la sala.
Lamentablemente, no tengo conocimiento de cuál fue el autor de estos retratos, puesto que, aunque firma las obras, su firma es muy pequeña y difícilmente legible, si bien coloca lo que parece ser su nombre y apellido, que creo identificar como Jiménez, pero no estoy seguro. Tampoco pude conseguir el rango de fechas en las cuales habrían sido realizados los retratos. En el momento en que pueda conocer el nombre del artista, editaré este artículo para poder atribuir su obra en una forma más justa.
Como tuve oportunidad de llegar un poco antes de la reunión preestablecida en esa sala, pude observar los retratos y efectuar el levantamiento fotográfico de ellos. Si bien la soledad es una bendición inapreciable al fotografiar, las condiciones eran adversas, pues el techo y el vidrio de protección de los retratos implican que las luminarias y su luz aparecerán reflejadas, prácticamente arruinando la fotografía. Las décadas transcurridas desde la instalación de los retratos también han cobrado su efecto, apagando un poco lo que una vez fueron colores más brillantes, en un proceso de depolimerización de los pigmentos.
Debido a esto y dada la importancia artística del objeto de estudio, realicé una restauración con la ayuda de la tecnología digital para tratar de devolverlos a su condición inicial y remover el efecto perjudicial del reflejo comentado, tratando de mantener intacto el cuidadoso trabajo del artista. A lo largo de este artículo se presentan las fotografías que tomé de los retratos de los decanos, restauradas en los términos indicados.
La creación de una galería de retratos dedicados a los decanos históricos de la facultad, que abarca el período comprendido entre 1959 y 1997, responde a una profunda necesidad de preservar y visibilizar la memoria institucional en el espacio más representativo de la gobernanza facultativa: el Salón de Reuniones del Consejo de Facultad.
Estos retratos no constituyen un mero elemento decorativo, sino un acto deliberado de reconocimiento a quienes, mediante procesos democráticos y reglamentarios, fueron elegidos por la comunidad profesoral para dirigir los destinos de la Facultad durante casi cuatro décadas de su consolidación. Cada uno de estos decanos asumió la responsabilidad de liderar en momentos clave de la historia universitaria venezolana, enfrentando desafíos académicos, administrativos y sociales que marcaron el crecimiento de una de las unidades de ingeniería más importantes del país. Su gestión contribuyó directamente al fortalecimiento de los programas de pregrado y posgrado, a la expansión de la infraestructura, al desarrollo de la investigación y a la formación de generaciones de ingenieros que han impactado el desarrollo nacional.
Al colocar estas obras en las paredes del salón donde se reúne el Consejo de Facultad, órgano de autoridad que encarna la continuidad y la tradición democrática de elección, se establece un diálogo simbólico entre el pasado y el presente. Los actuales miembros del Consejo, profesores, autoridades y visitantes se encuentran diariamente con la mirada serena y comprometida de quienes los precedieron, recordando que las decisiones que allí se toman forman parte de una cadena histórica de responsabilidad colectiva. Esta presencia visual refuerza el sentido de pertenencia, la conciencia de legado y el compromiso con los valores fundacionales de la facultad: excelencia académica, participación democrática y servicio a la sociedad.
Además, la galería cumple una función pedagógica invaluable al transmitir a las nuevas generaciones de docentes, estudiantes y personal administrativo la trayectoria de liderazgo que ha sostenido la institución. En un contexto donde las universidades públicas autónomas enfrentan permanentes retos y amenazas, este homenaje pictórico se convierte en un testimonio tangible de resiliencia y continuidad, invitando a reflexionar sobre la importancia de honrar el pasado para construir el futuro con mayor solidez.
Por todo ello, la instalación de esta serie de retratos en el salón de reuniones no es solo un gesto estético, sino una afirmación de identidad institucional, un reconocimiento al mérito democrático y un compromiso con la preservación de la memoria colectiva de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo.
Llama la atención el hecho de que en la entrada de Wikipedia de la Facultad de Ingeniería no hay un listado de los decanos que la han dirigido, y tampoco parece existir en el portal principal de la UC ni en el portal oficial de la facultad.
Los retratos presentan una serie cohesionada que fusiona un enfoque semirrealista con una paleta exuberante, logrando obras que evocan un sentido de reverencia institucional al tiempo que infunden vitalidad mediante el color y la forma. El estilo puede caracterizarse como naïf o de inspiración folclórica, con una simplicidad deliberada que prioriza el carácter expresivo sobre la precisión fotográfica, recordando a artistas autodidactas que favorecen la representación intuitiva. En cuanto a la forma y la representación, cada sujeto aparece en una pose de busto, de frente y con una actitud compuesta y digna, vistiendo trajes, corbatas y en ocasiones lentes, elementos que en conjunto subrayan su estatura profesional. Esta estrategia compositiva uniforme genera una armonía serial, como si los retratos hubieran sido concebidos para su exhibición en una galería o salón, donde su presencia colectiva narraría una línea cronológica o jerárquica.
La técnica empleada parece ser principalmente acuarela o gouache sobre papel, evidenciada por el velado traslúcido y el sutil sangrado de pigmentos, que crea una calidad suave y etérea en los tonos carnados mientras permite delineaciones nítidas en detalles como el cabello y los cuellos. La pincelada varía desde aplicaciones amplias y barridas en los fondos hasta trazos más finos y controlados en los rasgos faciales, sugiriendo un método mixto húmedo y seco que potencia la textura y la profundidad sin recurrir a un impasto pesado. Los colores desempeñan un rol pivotal en el impacto general, con tonos vibrantes y saturados dominando los fondos, verdes esmeralda, púrpuras profundos y naranjas cálidos, que contrastan dinámicamente con los matices más naturalistas de la piel, que van desde ocres pálidos hasta sombras más oscuras. Esta yuxtaposición de realismo en la fisonomía de las figuras y los campos cromáticos audaces, casi decorativos, dota a los retratos de un tono vivo y celebratorio, transformando lo que podrían ser severos semejantes académicos en declaraciones visuales atractivas. La perspectiva es consistentemente superficial y frontal, prescindiendo de complejos escorzos o puntos de fuga en favor de un plano aplanado que alinea directamente a los sujetos con el espectador, similar a los iconos bizantinos o los retratos del primer Renacimiento, donde la presencia simbólica prevalece sobre la ilusión espacial.
Una característica común en toda la serie es el ligero alargamiento de las proporciones faciales, particularmente en el eje vertical de las cabezas, lo que confiere una atenuación estilizada y elegante a los rasgos. Esto podría ser una convención artística para transmitir estatura o intelecto, o tal vez un sutil guiño al alargamiento manierista, aunque ejecutado con menor exageración. De igual modo, muchos ojos exhiben un leve estrabismo, donde la mirada parece ligeramente divergente, detalle que añade una imperfección humanizante y no es infrecuente en la pintura; abundan ejemplos históricos, desde las sutiles asimetrías de Leonardo da Vinci hasta los artistas folclóricos modernos que emplean tales rasgos para animar las expresiones y evitar una simetría mecánica. La representación de la piel suele involucrar sombreados graduados con azules fríos y rosas cálidos, logrando un efecto luminoso mediante veladuras, mientras que corbatas y camisas incorporan destellos de colores primarios que unifican el esquema cromático. Las diferencias se manifiestan en el tratamiento de rasgos individuales: algunos retratos enfatizan bigotes con contornos lineales precisos y pigmentos oscuros, creando un punto focal de contraste, mientras que otros suavizan barbas mediante un difuminado de rayados, generando una textura más difusa. Las fuentes de luz varían sutilmente, con ciertas obras empleando una iluminación uniforme y difusa que minimiza las sombras, y otras introduciendo resaltes laterales que acentúan pómulos o mandíbulas, añadiendo un toque de volumen. En un caso, la oreja de un sujeto se representa con prominencia y curvatura inusual, posiblemente un floreo idiosincrásico, mientras que el cabello de otro muestra una aplicación texturada, casi punteada, distinta de las ondas más suaves en piezas vecinas.
Técnicamente, el artista demuestra destreza en la armonía cromática, equilibrando tonos complementarios para evitar discordancias visuales, y emplea una paleta limitada para mayor eficiencia, con motivos recurrentes como marcos dorados y sutiles placas con nombres que integran elementos textuales en la composición. El realismo se modera mediante estas intervenciones vibrantes, resultando en retratos que capturan semejanzas esenciales, evidentes en las variadas expresiones, desde la resolución severa hasta la afabilidad leve, al tiempo que las elevan mediante licencia artística. En conjunto, esta serie constituye un testimonio de la capacidad del artista para combinar fidelidad documental con imaginación creativa, ofreciendo un material rico para los esfuerzos de restauración que podrían preservar tanto la integridad física como la esencia animada de estas obras.
Para la conservación adecuada de estos retratos pictóricos, se recomienda seguir las siguientes pautas, priorizando la prevención de daños por factores ambientales, manipulación y deterioro natural:
1. Mantener un control ambiental estable. Utilizar sistemas de aire acondicionado y deshumidificadores si es necesario.
2. Proteger contra la luz: Evitar la exposición directa a la luz solar o fuentes de iluminación intensa, ya que los rayos UV pueden decolorar los pigmentos de estas obras.
3. Limpieza periódica y cuidadosa: Realizar una limpieza superficial de los marcos y vidrios. Si se acumula polvo detrás del vidrio, solicitar la intervención de un conservador profesional.
4. Inspecciones regulares: Programar revisiones anuales por parte de un experto en conservación de arte sobre papel, para detectar signos tempranos de deterioro como decoloración, manchas de humedad, infestaciones de insectos o debilidad en el soporte.
5. Mejoras en el montaje y enmarcado: Verificar que los materiales de montaje sean libres de ácidos, ya que los ácidos pueden migrar al papel y causar amarillamiento o fragilidad. Si los marcos actuales no cumplen con esto, considerar su reemplazo por sistemas de enmarcado conservativo que permitan ventilación mínima para prevenir la acumulación de humedad atrapada.
6. Prevención de plagas y contaminantes: Implementar medidas contra insectos y roedores.
7. Manipulación mínima: Durante cualquier traslado o mantenimiento, manejar los retratos con guantes de algodón limpios y transportarlos en posición vertical, apoyados en superficies acolchadas. Evitar colgarlos en paredes expuestas a vibraciones para prevenir caídas.
8. Plan de emergencia: Desarrollar un protocolo para situaciones como inundaciones, incendios o terremotos, incluyendo la evacuación prioritaria de las obras y su almacenamiento temporal en condiciones controladas. Asegurar que el salón cuente con detectores de humo y sistemas de extinción que no utilicen agua, como gas inerte.
9. Documentación y educación: Mantener un registro detallado de la historia de cada retrato, incluyendo fechas de creación estimadas, materiales y cualquier intervención previa. Capacitar al personal de la facultad sobre la importancia de no tocar las obras ni exponerlas a riesgos innecesarios, fomentando una cultura de preservación institucional.
Aprovecho para referir que tuve el privilegio consistente en que dos de los decanos mencionados fueron mis profesores cuando estudié Ingeniería Eléctrica en esa facultad, siendo ellos el Prof. José Botello Wilson y el Prof. Víctor Reyes Lanza, en las asignaturas Lógica Digital y Redes Eléctricas I, respectivamente, y a quienes estoy muy agradecido por la que fue su excepcional calidad pedagógica y dedicación durante esos cursos.
Es notable y a la vez desconcertante que la galería de retratos de los decanos históricos de la Facultad de Ingeniería concluya de manera abrupta en 1997, dejando fuera un período significativo de casi tres décadas hasta la actualidad, que ha visto el liderazgo de al menos cuatro decanos adicionales, cuya ausencia pictórica en tan importante salón representa una omisión lamentable en la narrativa visual de la institución. Figuras como el Prof. Agustín González, el Prof. José Luis Nazar y el Prof. Manuel Jiménez, están ausentes como decanos en el mural, así como también la actual decana, la Prof. Vanessa Hurtado. Esta falta no solo priva a la galería de continuidad histórica, sino que también minimiza el reconocimiento a líderes que han navegado por periodos de transformación universitaria. Continuar con la representación artística correspondiente sería un paso esencial para actualizar y enriquecer esta colección única, manteniendo el estilo naïf y la paleta vibrante del artista original o adaptándolo con un creador contemporáneo (si no estuviera disponible el autor) que capture la esencia de estos decanos mediante retratos que integren elementos simbólicos de sus gestiones. Esta extensión no solo honraría su legado, sino que reforzaría el diálogo entre pasado y presente en el Consejo de Facultad.
Surgen interrogantes inevitables sobre las razones de esta interrupción: ¿Fue resultado de limitaciones presupuestarias en una universidad pública autónoma afectada por crisis económicas nacionales? ¿Influyeron cambios políticos o administrativos que priorizaron otras necesidades sobre la preservación cultural? ¿O se trató de un descuido institucional que no consideró la importancia simbólica de actualizar la galería en tiempos de inestabilidad? Responder a estas preguntas fomentaría una reflexión colectiva sobre cómo mantener la memoria institucional, de la cual las fuerzas vivas democráticamente electas forman parte.
El pasado no está muerto; ni siquiera es pasado.
— William Faulkner.
Fabián Robledo Upegui.
Enero, 2026.













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