Carnaval 2026 en Valencia: Entre Gandorrozas, Calor y Congestión Vial
Carnaval 2026 en Valencia: Entre Gandorrozas, Calor y Congestión Vial
El sábado 14 de febrero de 2026, en una tarde que prometía ser rutinaria, me dirigía hacia El Viñedo, en la ciudad de Valencia, estado Carabobo.
Sin embargo, el destino y la autoridad local decidieron sorprenderme con un cierre inesperado de la emblemática Avenida Bolívar Norte. ¿La razón? Un desfile de carnaval, esa fiesta tradicional pagana, tan querida en Venezuela, que curiosamente la iglesia católica aprovecha para marcar el inicio de la cuaresma, justo cuando los últimos ecos y saltos rítmicos del Rey Momo se apagan.
Por culpa del cierre, mi camino se vio forzado a un inesperado tour a pie, que me llevó por el sector Los Sauces. Ahí, la avenida que conecta la Bolívar con el parque Negra Hipólita se había transformado en un improvisado estacionamiento para un curioso ejército de _gandorrozas_ — esas híbridas y efímeras creaciones entre gandolas y carrozas — acompañadas de camiones y otros vehículos decorados con motivos alegóricos de múltiples temáticas.
Estas carrozas, numeradas y con motores encendidos, aguardaban pacientemente su turno para desfilar ante la multitud, bajo el auspicio nada modesto de la gobernación y la alcaldía.
Cada carroza era una pequeña historia visual: Pueblos indígenas, monumentos locales, buques emblemáticos, parques, animales como la guacamaya, y hasta grupos étnicos lejanos, como una dedicada a China.
Sin embargo, yo no estaba allí para sumergirme en la fiesta: Mi intención era solo pasar y, por supuesto, captar algunas fotografías. Quizás algún antropólogo, etnógrafo o fenomenólogo con tiempo libre las aprecie en el futuro.
Mientras tanto, los espectadores, armados con paciencia y soportando un Sol brutal, se mantenían expectantes, rodeados de sistemas de sonido que retumbaban ritmos criollos, esos que invitan a mover el cuerpo y, según los expertos modernos, a desarrollar la mítica inteligencia cinestésica.
Pero, a pesar de la expectativa, la inauguración del desfile que me había hecho caminar de más nunca llegó durante mi breve estadía.
Así concluyó mi encuentro con este peculiar acontecimiento, en el que se decide sacrificar el flujo de la principal arteria vial de la ciudad para dar paso a un espectáculo de cartulina, papel lustrillo, arte pictórico y abundante smog automotor, además de las bellas damas y recios caballeros montados en sus carrozas, bastante ajenos a los carnavales tradicionales que alguna vez dieron vida al estado Carabobo, donde el golpe cañonero y de billo, ha sido reemplazado por samba tambores y reggaetón.
Aunque el cierre de la avenida Bolívar Norte causó más de un inconveniente para los transeúntes y conductores, no podemos negar que este tipo de eventos son una oportunidad para revitalizar tradiciones, fomentar la creatividad y promover la identidad cultural local.
Que los organizadores consideren mejorar la logística para minimizar el impacto vial sería ideal, pero mientras tanto, celebremos el esfuerzo por mantener vivas estas expresiones populares que, con sus luces y sombras, siguen siendo un reflejo vivo del alma venezolana.
Fabián Robledo Upegui.
Febrero, 2026.






































Muy buena documentación fotográfica de evento, Fabian. Muchas gracias por tu contribución al acervo cultural carnavalesco.
ResponderEliminarMe encanta la inmediatez con la que hiciste este artículo y enterarnos de esa festividad que aunque pareciera borrada del mapa, se destaca aquí en Carabobo. Me gusta!!!!
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