En su 276° natalicio, el Sol, las guirnaldas y los símbolos masónicos honran a Francisco de Miranda en Valencia

Monumento a Francisco de Miranda en Valencia, con ofrendas florales masónicas con motivo de su natalicio, el 28 de marzo de 2026. Fotografía: Fabián Robledo.

En su 276° natalicio, el Sol, las guirnaldas y los símbolos masónicos honran a Francisco de Miranda en Valencia

Hoy es 28 de marzo, la fecha del natalicio de Francisco de Miranda, y sentí la necesidad imperiosa de acercarme a su figura. Mi destino fue la pequeña rodilla oblonga ubicada en el cruce de la avenida Rojas Queipo con la avenida Miranda, justamente en la pequeña Plaza Francisco de Miranda, en el Norte Valencia, donde se alza su monumento, más bien grupo escultórico, justo al frente del Palacio de los Iturriza, esa casona colonial conocida como Quinta La Isabela. No esperaba el hallazgo que me aguardaba.

La plaza Francisco de Miranda, en Valencia, con su pequeña redoma. Fotografía: Fabián Robledo.

Al llegar, lo primero que captó mi atención no fue el busto en sí, sino las ofrendas florales. Eran guirnaldas florales frescas, de vivos colores, que rodeaban la base del pedestal con un respeto casi litúrgico. Cada una llevaba una banda de tela con inscripciones que, para mi sorpresa, carecían de tildes y estaban salpicadas de símbolos enigmáticos. Era evidente que no era un homenaje común; la masonería estaba rindiéndole tributo al Precursor en el día de su nacimiento.

Detalle del grupo escultórico realizado por la masonería valenciana en honor al Precursor de la Independencia. Fotografía: Fabián Robledo.

Nótese el suelo con piedra picada. La roca es un material noble para trabajar, en el ámbito de la masonería. Fotografía: Fabián Robledo.

El conjunto escultórico y su simbología

El monumento presenta un busto de Miranda sobre un alto pedestal, ejecutado con la técnica de fundición en bronce, un material que permite un excelente modelado de los rasgos fisionómicos. Observé que la escultura captura la firmeza de su carácter, con una mirada penetrante que se proyecta hacia el horizonte, enmarcada por su característico cabello y el cuello alto del uniforme. El pedestal, probablemente de granito labrado, actúa como soporte ascético que contrasta con la organicidad del bronce, elevando la figura a la categoría casi heroica a la que precisamente pertenece prócer por sus actos.

Busto en bronce de Francisco de Miranda, llamado frecuentemente "El venezolano más universal". Fotografía: Fabián Robledo.

Placa de identificación del monumento, ubicada en una de las caras del pedestal de granito. Fotografía: Fabián Robledo.

Lo que hace único a este conjunto es el suelo que lo rodea. No es un simple espacio público, sino una alfombra simbólica. A los pies del pedestal, incrustados en el pavimento, están la Escuadra y el Compás, los emblemas universales de la masonería, que enseñan la rectitud y la capacidad de trazar los propios límites. Flanqueando el busto, dos pilares robustos enmarcan la escena, evocando a Jakim y Boaz, las dos columnas del Templo de Salomón, fundamentales en la tradición masónica.

Dos de los principales símbolos masónicos: La escuadra y el compás, esculpidos en bronce y colocados sobre el suelo, cubiertos por las ofrendas florales multilogia, con motivo del natalicio de Miranda. Fotografía: Fabián Robledo.

Una de las columnas del monumento. Fotografía: Fabián Robledo.

En las bases de esos pilares encontré un detalle que me pareció profundamente significativo: en uno se ha colocado una roca sin labrar, la piedra bruta; en el otro, un cubo de granito pulido, la piedra cúbica o piedra tallada. Este es un símbolo central de la masonería, que representa el trabajo interior del hombre, el desbastar sus imperfecciones para convertirse en una "piedra viva" útil para la sociedad y para sí mismo. 

Detalle de una de las columnas del monumento. Adviértase la placa simbólica de granito. Fotografía: Fabián Robledo.

Detalle de la segunda columna del monumento. Nótese la roca sedimentaria adherida uno de los lados de la base. Fotografía: Fabián Robledo.

La historia local confirma que este monumento fue un regalo de la masonería de Valencia, un gesto que no solo honra a Miranda, sino que convierte el lugar en un libro abierto de su filosofía.

Una estampita, al parecer de San Juan Bautista niño en el desierto, aparece soportada una roca en la base de una de las columnas del monumento. La roca es la “piedra bruta” masónica: el hombre imperfecto que debe ser tallado por la virtud. Una ofrenda católica dedicada al prócer. Fotografía: Fabián Robledo.

Francisco de Miranda y la Masonería

La pregunta sobre si Miranda era masón tiene una respuesta afirmativa y profunda. Su vinculación no fue un simple trámite iniciático. Se le considera uno de los masones más influyentes de su tiempo. Se inició en Londres en la Logia "La Gran Reunión Americana" (N.º 7), aunque su papel más crucial fue en la creación y liderazgo de la Logia "Lautaro", una logia de tipo político que, desde Londres y Cádiz, se convirtió en el motor conspirativo que impulsó la independencia de América del Sur.

Otra vista del busto. Fotografía: Fabián Robledo.

Dentro de la masonería, Miranda alcanzó grados altos, llegando a ser "Soberano Gran Inspector General", un grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, lo que le confería autoridad para fundar logias en el continente. Su pensamiento utópico, cristalizado en su proyecto "Colombeia" (el archivo monumental de sus acciones y su ideal de nación), está impregnado de los ideales masónicos de libertad, igualdad, fraternidad y orden racional. No solo buscaba la independencia, sino la creación de un Estado laico y republicano, ideas que beben directamente de la fuente iluminista y masónica que profesaba.

Las Ofrendas y el Lenguaje Simbólico

Contemplé cada una de las bandas de las ofrendas florales al pie de la estatua. Los textos, escritos sin tildes, no son un error. En el lenguaje de la masonería, especialmente en sus documentos formales, se omite la tilde para buscar una escritura más uniforme, atemporal y simbólica, alineada con la búsqueda de la perfección y la igualdad entre los hermanos, evitando distracciones gráficas. 

Ofrenda floral. Fotografía: Fabián Robledo.

Ofrenda floral. Fotografía: Fabián Robledo.

El símbolo de los tres puntos formando un triángulo equilátero es la representación de la luz, la sabiduría y la fuerza, y suele colocarse después de las siglas que identifican al taller (V:.L:. significa Venerable Logia). La letra "R" que acompaña a los nombres de las logias, como "R:.L:." significa "Respetable Logia", un título honorífico que denota su dignidad como institución.

Ofrenda floral. Fotografía: Fabián Robledo.

Ofrenda floral. Fotografía: Fabián Robledo.

Los números que acompañan los nombres, como el "N.º 1" o "N.º 4", son sus patentes de constitución, el orden cronológico en el que fueron fundadas y reconocidas por la autoridad masónica superior. En Valencia, logias como la "Esperanza de Carabobo N.º 1" (una de las más antiguas del país) o "Fuerzas Armadas N.º 4" tienen una presencia activa, y su saludo en el natalicio de Miranda muestra su vigencia y su reivindicación del legado del Precursor.

Ofrenda floral. Fotografía: Fabián Robledo.

Ofrenda floral. Fotografía: Fabián Robledo.

Me llamó poderosamente la atención que, en medio de este despliegue de respeto, no observé ninguna ofrenda de instituciones civiles como la Alcaldía de Valencia, la Gobernación del Estado Carabobo o la Sociedad Bolivariana. El homenaje, en su totalidad, provenía de las logias masónicas. Este detalle le otorgó al acto un carácter de hermandad íntima y de reconocimiento desde la raíz misma de los ideales que impulsaron la gesta.

El Legado del Precursor y la Masonería en Venezuela

¿Por qué llamamos Precursor a Miranda? Porque su acción fue la semilla. Su expedición de la corbeta "Leander" en 1806, aunque fracasó militarmente, fue la primera vez que una bandera venezolana tricolor flameó en tierra firme, anunciando lo que vendría. Su vasta experiencia en las revoluciones de Estados Unidos y Francia, su biblioteca y su archivo "Colombeia" fueron el germen ideológico para los libertadores. Su trágico final en la prisión de La Carraca, en Cádiz, no pudo apagar su legado; al contrario, lo inmortalizó como el hombre que concibió la independencia integral y racional antes que nadie.

Vista del busto sobre su pedestal, con la quinta La Isabela en el fondo, construida por Francisco Fernández Paz en 1877. Fotografía: Fabián Robledo.

La masonería, como institución, llegó a Venezuela con el mismo espíritu de independencia. A pesar del hermetismo que la rodea y que a menudo genera desconfianza en el "profano" (término que usan para quien no es iniciado), su relación con la sociedad venezolana ha sido positiva en la construcción del pensamiento republicano, aunque históricamente haya estado en tensión con instituciones de amplia tradición como la Iglesia Católica.

El símbolo de la masonería, cuya más tangible representación histórica es la Revolución Francesa está imborrablemente relacionada con las palabras Libertad, Igualdad y Fraternidad. Fotografía: Fabián Robledo.

Me quedé complacido, por el despliegue de color y simbolismo. Las guirnaldas frescas, bajo el Sol tropical abrasador del mediodía valenciano, no solo honraban a Miranda, sino que parecían cobrar vida. La luz intensa, al incidir sobre el bronce del busto y contrastar con las sombras profundas de los pilares, favoreció la contemplación y permitió que mis fotografías capturaran cada detalle de este lenguaje oculto a simple vista.

Reflexión Final

Fue un descubrimiento casual y profundamente reconectante. Este monumento, que parece un secreto a voces en medio del bullicio de la avenida, me llamó a estudiar más sobre nuestra historia, sobre la complejidad de Miranda y sobre la influencia de la masonería valenciana. Las fotografías que adjunto son el testimonio de este estado actual del monumento, un lugar que debe mantenerse en el tiempo no solo como una obra de arte escultórico, sino como un espacio de memoria viva.

El efímero adorno floral, cortesía de las logias masónicas valencianas, engalana hoy el monumento. Fotografía: Fabián Robledo.

La visita me dejó una certeza: más allá de las polémicas y los misterios, la mano de la hermandad masónica ha sabido mantener vivo el fuego simbólico de Miranda. Al retirarme, con la imagen del busto mirando firme hacia el este, comprendí que el legado del Precursor se teje no solo en los libros de historia, sino en estos gestos públicos cargados de una belleza y un significado que solo quienes conocen el lenguaje de los símbolos pueden desplegar con tanto acierto.

Que la luz que encendió el Generalísimo en el alba de nuestra libertad siga guiando las columnas ocultas que sostienen el templo del espíritu en Valencia y más allá, donde los iniciados en las múltiples ramas del saber leen entre sombras y trazan con la precisión del compás el destino de la patria.


Sábado, 28 de marzo de 2026 e. v. (6026 A.L.) S.·.F.·.U.·.

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