El edificio de FACES en la Ciudad Universitaria de Bárbula: Historia, arquitectura y futuro de un ícono universitario
El edificio de FACES en la Ciudad Universitaria de Bárbula: Historia, arquitectura y futuro de un ícono universitario
Fabián Robledo¹.
¹Departamento de Señales y Sistemas. Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones. Facultad de Ingeniería. Universidad de Carabobo.
Resumen
La Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo (FACES) constituye un referente fundamental en la historia de la educación superior en Venezuela. Este artículo examina su trayectoria desde su fundación en 1960 hasta su consolidación en el edificio que ocupa desde 1977 en el Campus de Bárbula, antiguo complejo de la Colonia Psiquiátrica de Bárbula (1951). Se analiza la arquitectura de la sede desde la perspectiva del brutalismo, corriente caracterizada por el uso expresivo del concreto armado aparente, la honestidad material y la funcionalidad modular, cuyos principios se manifiestan en la planta cuadrada con patio central, las dobles circulaciones perimetrales y la textura rugosa de las superficies. El estudio incorpora una descripción del paisajismo circundante, en particular la Laguna de Bárbula y las áreas verdes, cuyas formas orgánicas y selección de especies tropicales evidencian la influencia del paisajismo moderno brasileño de Roberto Burle Marx. Asimismo, se documentan los espacios interiores, la biblioteca, el mobiliario histórico, las obras de arte distribuidas en los pasillos y las vistas panorámicas del valle de Naguanagua. A partir de una visita realizada a mediados de 2024 y el registro fotográfico correspondiente, se ofrece una valoración del estado actual del edificio, sus desafíos de mantenimiento y su vigencia como espacio de formación académica. El artículo concluye destacando el valor patrimonial de esta obra arquitectónica y su papel como escenario de la vida universitaria, invitando a las nuevas generaciones a reconocer y preservar este legado.
Introducción: Una facultad forjada en la expansión universitaria
La Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo (FACES) representa uno de los hitos fundamentales en la consolidación de la educación superior en la región central de Venezuela. Su historia, profundamente entrelazada con el crecimiento urbano de Valencia y el desarrollo académico del país, encuentra su máxima expresión arquitectónica en el edificio que ocupa desde finales de los años setenta en el Campus de Bárbula.
Este artículo se propone recorrer su devenir histórico, analizar las claves de su arquitectura brutalista, describir sus espacios y servicios, y valorar el entorno paisajístico que la rodea, para ofrecer una visión integral de un espacio que ha formado a decenas de miles de profesionales.
Las imágenes que acompañan este artículo fueron capturadas por el autor durante una visita documental realizada al edificio de FACES a mediados del año 2024, con el propósito de registrar el estado de la infraestructura, sus espacios interiores y exteriores, así como la interacción de la comunidad universitaria con este emblemático conjunto arquitectónico brutalista.
Orígenes y fundación: De la Escuela de Administración a la facultad independiente
La creación oficial de FACES tuvo lugar el 1 de julio de 1960 mediante el Acuerdo N° 29 del Consejo Nacional de Universidades y el Consejo Universitario de la Universidad de Carabobo. Sin embargo, sus raíces se hunden en el período inmediatamente posterior al derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, cuando el 21 de marzo de 1958 se estableció la Escuela de Administración Comercial y Contaduría Pública adscrita a la Facultad de Derecho.
Este germen inicial comenzó a dar sus frutos con la apertura de las escuelas de Administración de Empresas, Contaduría Pública y Economía, que iniciaron clases el 16 de julio de 1960 con una matrícula aproximada de quinientos estudiantes y un cuerpo docente de once profesores, cifras que anunciaban ya el crecimiento exponencial que experimentaría la unidad académica.
Consolidación y expansión en las décadas de los sesenta y setenta
El dinamismo de la nueva facultad se reflejó en la rápida incorporación de nuevas escuelas. En 1962 se añadió la Escuela de Educación, que posteriormente se separaría en 1977 para constituir una facultad autónoma. Un año después, en 1963, se creó el Departamento de Relaciones Industriales, elevado a categoría de escuela en 1967.
Esta expansión no se limitó a la sede central, pues en 1969 se abrió una extensión en Maracay, estado Aragua, consolidando así la presencia de la UC en el eje de desarrollo industrial de la región. La facultad se convertía en un polo de atracción para estudiantes del centro del país, lo que hacía imperativa la búsqueda de un espacio físico que pudiera albergar a una población estudiantil en constante crecimiento.
El contexto del Campus Bárbula: De la Colonia Psiquiátrica a la Ciudad Universitaria
La ubicación actual de FACES en Bárbula, al este de esta localidad y al norte del municipio Naguanagua, no puede entenderse sin la historia del terreno que la acoge. Originalmente, este amplio sitio fue concebido como la Colonia Psiquiátrica de Bárbula, un complejo asistencial inaugurado el 9 de diciembre de 1951 durante el gobierno de la Junta Militar presidida por Germán Suárez Flamerich y Marcos Pérez Jiménez. Diseñado como el centro psiquiátrico más avanzado de Latinoamérica en su época, con capacidad para mil doscientos pacientes, el complejo enfatizaba tratamientos modernos como la laborterapia y el aislamiento en un entorno natural privilegiado para la rehabilitación.
La arquitectura original de la colonia combinaba elementos tradicionales venezolanos, como patios internos, cubiertas inclinadas de teja, arcadas y corredores, con conceptos modernos como fachadas lisas, aleros planos y bloques calados para ventilación, organizada en pabellones independientes para favorecer el aislamiento terapéutico y el contacto con la naturaleza.
La transición universitaria y la llegada de FACES
El complejo psiquiátrico decayó tras el golpe de Estado de 1958 debido a invasiones, problemas burocráticos y actos de corrupción. Ante este declive, en la década de 1970 se transfirió gradualmente a la Universidad de Carabobo mediante un comodato presuntamente por cincuenta años, dando origen a la Ciudad Universitaria de Bárbula, actualmente el segundo campus universitario más extenso de Venezuela después de la Ciudad Universitaria de Caracas. Fue en este contexto de transformación donde FACES encontró su sede definitiva.
La facultad se mudó al "nuevo edificio" entre 1976 y 1977, coincidiendo con la implementación de un ciclo básico experimental (creado en 1974), el cambio al sistema semestral y un crecimiento masivo que la convertiría en la facultad más grande de la UC y la mayor en ciencias económicas y sociales del país, llegando a contar con casi dieciséis mil estudiantes y seiscientos profesores para inicios del siglo XXI.
La arquitectura brutalista: Definición y principios
El edificio de FACES se inscribe dentro de la corriente conocida como brutalismo, un movimiento arquitectónico que floreció a nivel internacional entre las décadas de 1950 y 1970. El término proviene del francés béton brut (hormigón en bruto), acuñado por Le Corbusier, y se caracteriza por el uso expresivo del concreto armado en su estado más puro, sin revestimientos ni acabados que oculten su textura o los vestigios del proceso constructivo (como las huellas del encofrado).
Los arquitectos brutalistas buscaban una honestidad material radical, donde la estructura no se escondiera sino que se convirtiera en el principal elemento de expresión formal.
Las formas suelen ser geométricas, masivas y escultóricas, con un énfasis en la funcionalidad y la creación de espacios modulares que pudieran adaptarse a diferentes usos, lo que resultaba particularmente atractivo para instituciones educativas y gubernamentales que requerían gran flexibilidad y durabilidad.
El edificio de FACES como exponente del brutalismo venezolano
El edificio principal de FACES en el Campus de Bárbula constituye un ejemplo paradigmático de cómo estos principios se materializaron en Venezuela. Se trata de una estructura imponente de concreto armado aparente, con cuatro niveles visibles y fachadas lisas que exhiben sin pudor la textura rugosa del material.
Su diseño funcional y racionalista responde a las necesidades de una facultad masiva: la planta es cuadrada, configurada alrededor de un espacio abierto central también cuadrado que actúa como pulmón y punto de encuentro.
Las dependencias y las aulas se organizan de manera perimetral en torno a este vacío central, bordeadas por una doble circulación: pasillos internos que miran hacia el patio interior y pasillos externos que se abren hacia el paisaje circundante. Esta solución arquitectónica, que recuerda a los claustros conventuales pero reinterpretada con el lenguaje brutalista, garantiza una ventilación e iluminación natural óptimas para los espacios de circulación.
Circulaciones verticales y adaptaciones funcionales
Las circulaciones verticales del edificio son un elemento que merece atención particular. Las escaleras, concebidas originalmente como estructuras de concreto de gran pureza formal, presentan hoy la adición de rejas metálicas que no formaban parte del diseño original. Estas intervenciones, aunque alteran la intención estética primigenia, responden a requisitos de seguridad obligatorios en edificaciones de alta afluencia estudiantil.
Por su parte, los ascensores que complementan el sistema de transporte vertical han funcionado de manera intermitente a lo largo de la vida del edificio, lo que ha convertido el uso de las escaleras en la práctica cotidiana predominante. Esta situación, si bien plantea desafíos de accesibilidad, ha contribuido a la configuración de una experiencia espacial particular, donde el recorrido vertical se convierte en una oportunidad para el encuentro fortuito entre estudiantes y docentes.
El paisajismo: La laguna y las áreas verdes
El entorno que rodea al edificio de FACES es tan significativo como su propia arquitectura. El conjunto se despliega sobre un amplio terreno que incorpora áreas verdens, una diversidad de árboles de distintas especies y, como elemento central, un lago artificial conocido popularmente como Laguna de Bárbula o Laguna de FACES. Este cuerpo de agua no solo añade un valor paisajístico y recreativo al campus, sino que también actúa como un regulador microclimático, atenuando las altas temperaturas típicas del valle. Las isletas que se forman en su interior y la vegetación palustre que lo bordea crean un microecosistema que alberga aves, tortugas y pequeñas especies, convirtiendo el área en un lugar de esparcimiento y contemplación para la comunidad universitaria.
Influencias del paisajismo moderno brasileño
La configuración de estas áreas verdes, en particular el tratamiento de las masas vegetales y la relación entre arquitectura y naturaleza, evoca ineludiblemente el trabajo del artista plástico y paisajista brasileño Roberto Burle Marx (1909-1994). Burle Marx, figura central del paisajismo moderno latinoamericano, desarrolló en Venezuela algunos de sus proyectos más emblemáticos, como el Parque del Este en Caracas (1956-1961), donde introdujo el uso de especies autóctonas y un lenguaje plástico que trataba la vegetación como una forma de arte.
Aunque no se pudo encontrar evidencia documental de que Burle Marx haya intervenido directamente en el diseño del paisaje de FACES, su influencia a través de proyectos como el Parque del Este, el Hipódromo la Rinconada y el previsto para el Helicoide de Caracas permeó profundamente la sensibilidad arquitectónica venezolana de la época, inspirando la integración de grandes superficies verdes, lagunas de formas orgánicas y la selección de especies tropicales en los espacios universitarios.
Espacios interiores: La plaza central y sus usos
Al interior del edificio, el espacio central cuadrado funciona como la auténtica plaza cívica de la facultad, conocida informalmente como la "Plaza Roja". Su piso de baldosa cerámica de color rojo, resistente al tránsito constante de miles de estudiantes, establece un contraste cromático con el gris del concreto estructural.
En este suelo se encuentra pintado el emblemático logo de FACES, un símbolo que opera como punto de referencia y apropiación identitaria. Este espacio, flanqueado por las escaleras principales y las circulaciones que lo bordean, alberga una intensa actividad estudiantil: desde ferias de libros y exposiciones académicas hasta conversatorios informales y actos culturales. Es, sin duda, el corazón social de la facultad.
Servicios y equipamiento: Bibliotecas y recursos educativos
La Biblioteca de FACES constituye el principal centro de recursos para la investigación documental, ofreciendo a los estudiantes acceso a colecciones bibliográficas, hemerográficas y bases de datos especializadas en ciencias económicas y sociales.
A lo largo de los años, la facultad ha modernizado parte de su equipamiento pedagógico: los tradicionales pizarrones de tiza blanca fueron sustituidos hace décadas por pizarrones acrílicos para marcadores de tinta borrable, facilitando la dinámica de clases.
Sin embargo, persiste un rasgo característico que habla de la historia y la durabilidad del mobiliario universitario: los pupitres, construidos en madera, muchos de ellos con múltiples décadas de servicio continuo, siguen siendo los mismos que han acompañado a generaciones de estudiantes, exhibiendo en su superficie las marcas del uso y el paso del tiempo.
Obras de arte: Un recorrido museístico por los pasillos
Los pasillos de FACES no son meros espacios de circulación; funcionan también como una galería de arte que enriquece la experiencia cotidiana de sus usuarios.
A lo largo de los corredores se distribuye un conjunto de obras que incluyen pinturas, esculturas y paneles en relieve, con temáticas que abarcan desde alegorías a personajes históricos venezolanos hasta referencias a obras de arte universal.
Este patrimonio artístico, muchas veces pasado por alto en la rutina académica, constituye un valioso recurso educativo y un testimonio del papel que la universidad pública autónoma ha cumplido como mecenas y difusora de la cultura.
Las vistas del valle: Relación con el territorio
Uno de los atributos más destacados del edificio es la relación visual que establece con su entorno geográfico.
Desde los pasillos perimetrales externos, que recorren los cuatro niveles de la edificación, se despliega una vista espectacular del valle de Naguanagua y la ciudad de Valencia.
Este mirador privilegiado permite apreciar no solo la mancha urbana en expansión, sino también la disposición de otras estructuras que conforman el Campus de Bárbula, estableciendo una continuidad visual con el conjunto universitario.
La altura del edificio, situado en una cota elevada respecto al valle, potencia esta condición de observatorio, haciendo que el acto de transitar entre clases se convierta en una experiencia de contemplación del paisaje regional.
La masificación educativa y el desarrollo de posgrados
La relocalización de FACES en Bárbula fue un factor determinante para la masificación educativa que experimentó la facultad en las últimas décadas del siglo XX. El nuevo espacio permitió aumentar significativamente la capacidad de aulas y servicios, respondiendo a la creciente demanda de educación superior en el área metropolitana de Valencia. Este proceso se complementó con el desarrollo de estudios de posgrado, siendo la Maestría en Administración de Empresas uno de los programas insignia. Iniciada en 1980, esta maestría fue trasladada a la sede de Bárbula en el año 2000, consolidando así un centro de excelencia para la formación de altos ejecutivos y emprendedores en la región central.
La Colonia Psiquiátrica: Un patrimonio arquitectónico subyacente
Es importante subrayar que el edificio de FACES, aunque construido posteriormente, forma parte de un conjunto mayor cuyo valor patrimonial se nutre de la memoria del antiguo complejo psiquiátrico. Los pabellones originales de la Colonia, muchos de ellos aún en pie y ocupados por otras dependencias universitarias, representan una tipología arquitectónica singular que merece ser reconocida y preservada. La transición de un espacio destinado al aislamiento y tratamiento de pacientes a un espacio de educación superior abierto a la sociedad implica una resignificación profunda del territorio, convirtiendo lo que alguna vez fue un lugar de reclusión en un vibrante centro de encuentro, reflexión y transformación social.
Desafíos de mantenimiento y conservación
Como toda edificación de su edad y condiciones de uso intensivo, el edificio de FACES enfrenta importantes desafíos de mantenimiento. La obsolescencia de algunos sistemas, la necesidad de intervenciones periódicas en las instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, y el desgaste natural de las superficies por el tránsito masivo constituyen problemas estructurales que demandan atención constante. La situación de los ascensores, apenas operativos, es un ejemplo de las dificultades que enfrenta la infraestructura universitaria. Sin embargo, la robustez del diseño brutalista —con su estructura de concreto de gran resistencia y su apuesta por la durabilidad por encima de la ornamentación efímera— ha permitido que la edificación mantenga su funcionalidad y su carácter imponente a pesar del paso de las décadas y las limitaciones de recursos.
La comunidad de FACES: Estudiantes y docentes
Detrás de la materialidad del concreto y las formas geométricas, la verdadera esencia de FACES reside en su comunidad. Desde sus orígenes con quinientos estudiantes y once profesores en 1960 hasta alcanzar cifras que superaban los quince mil estudiantes a comienzos de este siglo, la facultad ha sido un espacio de formación de profesionales que han contribuido decisivamente al desarrollo económico y social de Venezuela. La interacción cotidiana en los pasillos, la plaza central, la biblioteca y las áreas verdes configura una red de relaciones académicas y personales que trascienden las aulas. El edificio, con sus virtudes y deficiencias, es el escenario de esta vida universitaria, un testigo mudo de las historias de aprendizaje, amistad y superación que en él se desarrollan.
Valoración estética: Honestidad material y escala monumental
Desde una perspectiva estética, el edificio de FACES encarna los valores del brutalismo en su versión más auténtica: honestidad material, escala monumental y un expresivo juego de volúmenes y vacíos. La decisión de dejar el concreto a la vista, con sus texturas y variaciones cromáticas, establece un diálogo con el entorno natural y con las edificaciones preexistentes de la Colonia Psiquiátrica.
La geometría pura de la planta cuadrada con su patio central, resuelta mediante módulos estructurales repetitivos, confiere al conjunto una cualidad escultórica que varía con la luz del trópico, proyectando sombras profundas sobre las superficies rugosas. No se trata de un edificio que busque la complacencia visual, sino de una obra que impone respeto por su rotundidad y su honestidad constructiva.
Conclusión: Un legado que perdura y se proyecta hacia el futuro
La Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo, alojada en este edificio brutalista de Bárbula, representa mucho más que un conjunto de aulas y pasillos. Es un testimonio vivo de la expansión de la educación superior venezolana en el siglo XX, un ejemplo notable de la arquitectura moderna adaptada a las condiciones tropicales, y un espacio de encuentro donde se han forjado generaciones de profesionales.
A pesar de los desafíos que plantea el mantenimiento de una infraestructura de esta magnitud, el edificio conserva intacta su capacidad de albergar la vida académica con dignidad y grandeza. Para los nuevos estudiantes y docentes que cada día transitan sus pasillos, esta edificación ofrece una lección perdurable: la de la solidez, la permanencia y la importancia de construir espacios que, con sus virtudes y sus imperfecciones, se convierten en parte fundamental de la memoria colectiva.
En cada aula, en cada escalera, en cada vista hacia el valle desde sus corredores exteriores, FACES invita a sus usuarios a ser parte de una tradición de excelencia que continúa escribiéndose día a día, con la misma fuerza del concreto que la sustenta y con la vitalidad de la comunidad que la habita.

























































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