El Santuario Neogótico de Hierro y Concreto: Aproximación Crítica y Devocional a la Iglesia de las Siervas del Santísimo Sacramento en Valencia, Venezuela
Fabián Robledo¹
¹Departamento de Señales y Sistemas. Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones. Facultad de Ingeniería. Universidad de Carabobo. frobledo@uc.edu.ve
Resumen
Este ensayo ofrece una lectura crítica del Santuario Corazón de Jesús, templo neogótico de la congregación de las Siervas del Santísimo Sacramento en Valencia, estado Carabobo, a partir de una visita documentada fotográficamente. Se examina la tensión entre su programa arquitectónico historicista —atribuido al ingeniero Alejandro Chataing— y las condiciones materiales de su construcción, marcadas por el uso temprano de concreto armado y estructuras metálicas. El estudio integra observación in situ, análisis arquitectónico, iconográfico y fenomenológico, y reflexión sobre la experiencia piadosa del espacio. Se sostiene que el templo constituye un hito singular en el centro urbano valenciano, cuya valía reside tanto en su valor patrimonial como en su función litúrgica y social. El trabajo confronta la escasez de fuentes especializadas sobre el edificio con la necesidad de reivindicarlo como objeto de estudio y como lugar vivo de encuentro con lo trascendente.
Palabras clave: Arquitectura neogótica, Alejandro Chataing, Valencia (Venezuela), patrimonio religioso, concreto armado.
1. Introducción: una visita documentada al Santuario
El jueves 20 de agosto de 2026, en una mañana lluviosa, quien escribe estas líneas realizó una visita al Santuario Corazón de Jesús, templo neogótico ubicado en la avenida Navas Espínola de Valencia, estado Carabobo. Conocido desde siempre por los valencianos como la Iglesia de las Siervas del Santísimo Sacramento, el templo ha formado parte del paisaje urbano y de la memoria devocional de la ciudad desde la llegada de la congregación en 1926 (Universidad de Carabobo, 2015). Sin embargo, la familiaridad con su silueta no siempre se acompaña de una comprensión profunda de su valor arquitectónico, histórico y espiritual. La visita de aquella mañana, motivada por el deseo de documentar sistemáticamente sus espacios, ofreció la oportunidad de detenerse ante un edificio que, por cotidiano, corre el riesgo de volverse invisible a los ojos de quienes lo transitan a diario.
El presente ensayo se propone una doble tarea: analizar la arquitectura del Santuario —su estilo, su técnica, su lugar en la ciudad y su futuro— y, al mismo tiempo, explorar la experiencia espiritual que este espacio singular despierta en quien lo habita con fe.
Todas las fotografías que ilustran el presente artículo fueron tomadas por el autor durante la visita a la iglesia. Una circunstancia particular acompañó esa visita: la ausencia puntual de suministro eléctrico en el templo y en el sector circundante, un inconveniente real que, sin embargo, se convirtió en una oportunidad inesperada para apreciar con una claridad poco frecuente la calidad de la iluminación vertical que caracteriza a las iglesias de estilo neogótico. La luz natural, filtrada por los vitrales y tamizada por la penumbra de la nave central, reveló la espacialidad y la atmósfera para las que el templo fue concebido, ofreciendo una experiencia visual que difícilmente habría sido tan nítida bajo condiciones de iluminación artificial.
La reflexión parte de una hipótesis que, aunque no exenta de matices, parece sostenerse al confrontar la apariencia del templo con su realidad constructiva: el Santuario encarna una suerte de paradoja material, un edificio de apariencia medieval erigido con técnicas y materiales propios de la modernidad industrial.
2. Contexto histórico: la congregación, el encargo y el arquitecto
La historia del Santuario Corazón de Jesús está indisolublemente ligada a la congregación de las Siervas del Santísimo Sacramento, una orden religiosa femenina de Derecho Pontificio fundada en Caracas el 7 de septiembre de 1896 por monseñor Juan Bautista Castro, entonces sacerdote y más tarde arzobispo de Caracas. El carisma de esta congregación se centra en la adoración perpetua a Jesús en la Eucaristía y en la educación y formación cristiana, particularmente a través de obras educativas y de caridad (Enciclopedia Católica, 1913).
La llegada de las hermanas a Valencia tuvo lugar el 6 de enero de 1926, fecha en la que se establecieron en la ciudad para atender el templo y desarrollar su labor pastoral y social (El Carabobeño, 2015). Desde entonces, el Santuario ha sido el centro de su actividad, y las religiosas han desempeñado un papel clave no solo en la vida litúrgica del templo, sino también en la atención a los más necesitados, como lo demuestra su programa de sopa para personas en situación de calle, que aún se mantiene activo.
El diseño del templo se atribuye al ingeniero y arquitecto Alejandro Chataing (1873-1928), figura central del eclecticismo arquitectónico en Venezuela durante los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Chataing, conocido como "el gran constructor de la dictadura gomecista" (Silva, 2009, p. 62), fue responsable de obras emblemáticas como el Capitolio Federal, el Palacio de Miraflores y el Palacio de las Academias, entre muchas otras. Su estilo, marcadamente ecléctico, le permitía transitar con soltura entre el neorrenacimiento, el neobarroco, el neocolonial y el neogótico, según las exigencias del proyecto y los gustos de la época (Gondelles, 1994).
La participación de Chataing en el Santuario de Valencia está documentada desde al menos 1919, cuando las actas de la Junta para la construcción del templo registran que el ingeniero viajó a Estados Unidos específicamente para solicitar un presupuesto para la armazón de hierro de la iglesia (Gondelles, 1994). Este dato es crucial, pues revela que el uso del hierro no fue una improvisación, sino un elemento estructural planificado desde el inicio, que Chataing, como representante de la General Fireproofing Co., podía gestionar directamente.
El templo fue consagrado oficialmente en 1965, según fuentes hemerográficas locales, en una ceremonia presidida por el entonces obispo de Valencia, monseñor José Alí Lebrún Moratinos, quien más tarde sería cardenal arzobispo de Caracas (El Carabobeño, 2015). La culminación de las obras, que se extendieron por décadas, contó con la contribución generosa de la feligresía, que permitió traer desde Italia los mármoles, vitrales e imágenes que hoy distinguen al Santuario.
3. Análisis arquitectónico: el neogótico como lenguaje y el concreto como medio
El Santuario Corazón de Jesús se presenta como una obra de estilo neogótico, corriente historicista que, como señala Pevsner (1972), buscó revivir las formas y el espíritu de la arquitectura gótica medieval, adaptándolas a las necesidades y posibilidades técnicas del siglo XIX y principios del XX.
La fachada principal del templo se organiza bajo un esquema rigurosamente simétrico de tres calles horizontales y dos torres de campanario coronadas por agujas caladas que enfatizan una clara impetuosidad vertical, característica fundamental del gótico (Viollet-le-Duc, 1854). El frontal presenta un potente gablete agudo central que enmarca un rosetón multilobulado de ocho pétalos —cuatrifolios adaptados— y una cruz con ráfagas, rematado por el arco de acceso abocinado.
Los contrafuertes escalonados a los lados de la nave principal rompen la monotonía lateral y distribuyen el ritmo de los vanos ojivales, mientras que las cubiertas de las naves laterales rematan en una serie de pequeñas pendientes triangulares alineadas a los contrafuertes, creando una crestería dinámica desde la vista en perspectiva urbana. El zócalo exterior presenta un acabado aparente de sillares de bloque o piedra que cumple una función de aislamiento de la humedad de la base, un detalle técnico que revela la preocupación del arquitecto por las condiciones climáticas del trópico.
El interior del Santuario confirma la coherencia estilística con su fachada neogótica. A partir de la observación directa, la planta parece ser basilical, con naves laterales más bajas que la central, y presenta un alzado de dos niveles: en la planta baja, una arquería apuntada separa las naves; sobre ella, un triforio —que según se aprecia en las fotografías, se configura como un pasillo de circulación superior— se abre a la nave central, rematando el conjunto un claristorio de ventanas altas con vitrales.
Esta solución, característica del gótico clásico (Viollet-le-Duc, 1854), cumple aquí tanto una función estructural como una función litúrgica, al permitir una mayor entrada de luz y crear una sensación de verticalidad que eleva la mirada hacia el presbiterio. Es importante señalar que esta descripción se basa en la observación visual y en las fotografías tomadas durante la fotografía, no en un levantamiento planimétrico formal.
Los pilares compuestos o fasciculados generan un ritmo constante y una sensación de elevación, mientras que la transición de los pilares a las nervaduras de la bóveda de crucería es fluida, dirigiendo la mirada hacia el presbiterio y el altar, que se constituyen en el hito visual y litúrgico del templo. La perspectiva de las naves laterales acentúa la profundidad y la repetición rítmica de los tramos abovedados, una característica clásica de la arquitectura gótica reinterpretada en el contexto venezolano.
Pero es en el sistema constructivo donde el Santuario guarda su mayor secreto. Fascinante, sí; pero también revelador. A simple vista, el templo parece estar construido en piedra, con bóvedas de crucería, nervaduras marcadas y arcos apuntados que evocan las grandes catedrales medievales. Sin embargo, el análisis detallado de las texturas, las juntas y el comportamiento de los materiales frente a la humedad revela una realidad muy distinta.
Las bóvedas de crucería, a juzgar por las evidencias visuales disponibles —que incluyen las texturas, las juntas y el comportamiento de los materiales frente a la humedad—, parecen estar ejecutadas con nervaduras de concreto armado, y su plementería (el relleno entre las nervaduras) está compuesta por ladrillo o mampostería ligera, revestida con enlucidos que imitan la piedra. Los pilares y arcos muestran un revestimiento de mortero símil al mármol o piedra pulida, mientras que las molduras y elementos decorativos fueron ejecutados mediante vaciado y friso técnico (Marín, 2016). Es importante aclarar que esta interpretación se basa en la observación visual y en la documentación consultada; no se ha realizado un análisis de laboratorio de los materiales.
Este sistema mixto, que combina una apariencia pétrea con una estructura interna de materiales modernos, confirma la paradoja material que caracteriza al templo. Como ha documentado Silva (2009), Chataing fue un innovador en el uso del concreto armado en Venezuela, experimentando con este material en numerosas obras. El Santuario de Valencia es un ejemplo temprano de esta práctica, donde el arquitecto aplicó su conocimiento de las técnicas constructivas modernas a un lenguaje historicista, creando un edificio que es, a la vez, medieval y moderno.
Esta técnica constructiva, que Viollet-le-Duc (1854) ya había anticipado en sus escritos sobre la arquitectura gótica como un sistema racional de fuerzas y contrapesos, encuentra en el Santuario de Valencia una aplicación práctica en la que los materiales industriales reemplazan a la piedra tallada, sin por ello renunciar a la lógica estructural del gótico original.
El sistema de cubiertas del Santuario confirma el uso sistemático de bóvedas de crucería ojivales en las naves. Las nervaduras diagonales y los arcos fajones apuntados convergen en claves centrales decoradas, que simbolizan la "piedra angular" que es Cristo en la tradición cristiana (Cirlot, 1991). El altar mayor, un retablo-tabernáculo exento de mármol con pináculos, doseletes ojivales y arbotantes decorativos, es un compendio de microarquitectura gótica que alinea la estética del templo con la espiritualidad de la congregación. Los detalles neogóticos se extienden a los capiteles corridos con motivos vegetales estilizados, las tracerías de los vitrales y el mobiliario litúrgico (bancos y confesionarios), contribuyendo a una cohesión estilística poco común en la arquitectura religiosa venezolana de la época.
4. Iconografía y teología visual: el umbral como catequesis
El programa iconográfico del Santuario es uno de sus aspectos más ricos y menos documentados. Desde el umbral, el fiel es recibido por una catequesis visual que anuncia el propósito del templo.
El tímpano de madera esculpida de la puerta principal contiene una riqueza iconográfica eucarística de primer orden: un escudo central con la Custodia elevada sobre el globo terráqueo, flanqueado por espigas de trigo y racimos de uvas, símbolos del Pan y el Vino consagrados (Cirlot, 1991). Remata la composición la corona real y la inscripción en latín ADVENIAT REGNUM TUUM (Venga a nosotros tu Reino), mientras que en el trasdós del arco de la portada se lee en altorrelieve "SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS". Este programa iconográfico, coherente con la espiritualidad de la congregación, expresa desde el umbral exterior el propósito de adoración eucarística y reparación piadosa que anima al Santuario.
Una vez en el interior, los vitrales se convierten en el vehículo principal de la atmósfera espiritual. Bañan el espacio con una luz coloreada que narra la historia de la salvación, mientras que en el presbiterio, los vitrales que coronan el altar representan a Cristo resucitado, flanqueado por ángeles adoradores. Esta "teología de la luz" convierte el espacio en una catequesis visual, donde la luz filtrada no es solo un fenómeno físico, sino una imagen de la gracia divina que penetra en el alma del creyente, elevando la mirada y el corazón hacia el misterio eucarístico (Bouyer, 1968). El simbolismo de los colores refuerza este mensaje: el azul evoca lo celestial y la esperanza; el rojo, el amor divino y el martirio; el dorado, la gloria y la realeza de Cristo (Cirlot, 1991).
El presbiterio culmina en un sagrario neogótico central, cuya puerta dorada está grabada con el cáliz y la hostia irradiando luz. Este detalle, cargado de simbolismo eucarístico, subraya la función de este templo como santuario de adoración perpetua al Santísimo Sacramento. Los lemas "CONFÍA" y "ADORA", ubicados en el presbiterio sobre el altar, refuerzan el carácter de santuario de adoración perpetua, invitando al fiel a una actitud de recogimiento y entrega confiada ante el misterio eucarístico.
5. La experiencia luminal y espiritual: el umbral entre lo profano y lo sagrado
La visita al Santuario ofreció una experiencia que difícilmente puede reducirse a un mero análisis arquitectónico. Quien escribe estas líneas, desde la condición de observador que visita el templo con el deseo de documentarlo, experimentó al traspasar el umbral una sensación de suspensión temporal difícil de traducir en palabras. La luz filtrada por los vitrales teñía el ambiente de tonos azules y rubíes, mientras la penumbra de la nave central acogía la mirada y la dirigía hacia el altar.
El interior del templo ofrece un contraste dramático con el bullicio exterior. El diseño neogótico, con su verticalidad, su penumbra iluminada por vitrales y su silencio acogedor, crea una atmósfera de recogimiento que invita instantáneamente a la oración. Quien traspasa el umbral del Santuario experimenta una ruptura de nivel ontológico, un paso de lo profano a lo sagrado, que convierte el templo en un oasis espiritual en medio de la ciudad (Eliade, 1956).
Rudolf Otto lo llamó el mysterium tremendum et fascinans. Un misterio que atemoriza y atrae al mismo tiempo. El Santuario de Valencia, con su verticalidad gótica que eleva la mirada, su penumbra que invita al recogimiento y su luz coloreada que evoca lo trascendente, parece haber sido concebido para provocar exactamente esa experiencia. No es casualidad que la congregación que lo custodia esté dedicada a la adoración perpetua: el espacio mismo está diseñado para favorecer la contemplación y el encuentro con lo divino.
Por su parte, Mircea Eliade (1956) ha señalado que el espacio sagrado se define por su capacidad de "romper" la homogeneidad del espacio profano, creando un centro donde lo divino irrumpe en lo cotidiano. El Santuario de Valencia cumple esta función con una claridad ejemplar: al traspasar su umbral, el visitante entra en un territorio donde las coordenadas del tiempo y el espacio parecen alterarse, donde la ciudad queda atrás y solo queda la presencia del misterio.
El silencio —ese silencio que en la ciudad es tan difícil de encontrar— solo era interrumpido por el crujir de los bancos de madera y el susurro de alguna devota en oración. No era ausencia de sonido sino presencia de otra voz, aquella que San Juan de la Cruz llamaba "la música callada, la soledad sonora" (San Juan de la Cruz, 1585, Cántico espiritual, estrofa 15). Allí, en la quietud del templo, se hacía palpable la promesa del Sagrario: la cercanía de un Dios que habita entre los hombres. Esta experiencia, profundamente subjetiva, encuentra sin embargo un eco en la tradición cristiana que ha visto en el espacio sagrado un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra, un umbral donde lo divino irrumpe en lo cotidiano.
6. El templo en la ciudad: patrimonio, memoria y olvido
¿Qué hace un fragmento de catedral medieval en medio del centro de Valencia? El Santuario Corazón de Jesús se alza en la avenida Navas Espínola como un cuerpo singular, casi un interrogante arquitectónico, en el tejido urbano de la ciudad. Su estilo neogótico rompe drásticamente con el perfil horizontal y la tipología colonial y neoclásica tradicional del casco histórico valenciano. Sus torres caladas actúan como un faro o punto de referencia visual dentro del perfil urbano, generando un contraste formal dramático con la arquitectura residencial y comercial adyacente.
El entorno inmediato del templo está compuesto por edificaciones de dos o tres plantas, en su mayoría de carácter comercial y residencial, con fachadas de líneas sencillas y colores claros, típicas de la arquitectura republicana valenciana (González, 1987). Frente a esta horizontalidad y modestia volumétrica, el Santuario se alza con una verticalidad que reclama la atención del transeúnte y lo interpela desde la distancia.
Esta tensión entre el templo y su entorno es, paradójicamente, uno de sus mayores valores. El Santuario no pasa desapercibido; su presencia imponente frente a la calle, a pesar del cerramiento perimetral que responde a necesidades contemporáneas de catastro, lo convierte en un hito que interpela al transeúnte. Quien camina por la avenida Navas Espínola no puede evitar alzar la vista hacia esas torres agudas, preguntándose qué hace ese fragmento de catedral medieval en medio del centro de Valencia.
A diferencia de otros hitos religiosos de la ciudad, como la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Socorro, de estilo neoclásico, o la Iglesia de San Francisco, de tradición colonial, el Santuario de las Siervas del Santísimo Sacramento opta por un lenguaje arquitectónico que no tiene precedentes en la historia constructiva de Valencia (González, 1987).
El templo, con su arquitectura distintiva y su rica teología visual, es sin embargo un hito cultural y religioso de primer orden para Valencia, representando la memoria colectiva y la identidad comunitaria de los fieles valencianos, particularmente de aquellos vinculados a la adoración eucarística. Su valor no es solo estético o histórico, sino también social: el Santuario es un lugar vivo, donde la comunidad se congrega, donde las hermanas atienden a los más necesitados y donde los fieles encuentran un espacio para el silencio y la oración en medio de la ciudad.
7. Desafíos estructurales y de conservación para el futuro
El Santuario Corazón de Jesús, como todo edificio patrimonial, enfrenta desafíos significativos para su preservación a largo plazo. Estos desafíos son de dos órdenes: técnico-estructurales y de mantenimiento de los elementos decorativos.
Las observaciones y recomendaciones aquí expuestas son de carácter cualitativo y preliminar, basadas en la observación visual y en la documentación disponible. Una intervención real de conservación requeriría un diagnóstico técnico formal que incluya técnicas de evaluación no destructiva (como ultrasonidos, esclerómetría y termografía), extracción de testigos para análisis de laboratorio, y un modelado estructural detallado. Se recomienda consultar las normativas venezolanas de construcción y las pautas del ICOMOS para la conservación de estructuras históricas antes de cualquier actuación. Asimismo, debe tenerse en cuenta que el clima tropical húmedo de Valencia acelera los procesos de corrosión y deterioro, lo que exige una atención especial a las condiciones de humedad y ventilación.
7.1. La paradoja del material pionero
Como se ha señalado, el Santuario es un ejemplo temprano en Venezuela del uso de concreto armado y estructuras de hierro. Esta innovación, que constituye su mayor interés arquitectónico, es también su principal vulnerabilidad. Las estructuras de concreto armado de principios del siglo XX tienen una vida útil limitada y son susceptibles a problemas como la corrosión de las armaduras metálicas, especialmente en climas tropicales húmedos como el de Valencia (Marín, 2016; Silva, 2009). El clima tropical, con sus altas temperaturas, humedad relativa elevada y precipitaciones intensas, acelera significativamente estos procesos de deterioro, lo que hace urgente una evaluación técnica detallada.
Las imágenes documentales revelan la presencia de filtraciones de humedad en las cubiertas y cornisas superiores, que se manifiestan en forma de manchas oscuras, eflorescencias y desprendimiento de enlucidos en la plementería de las bóvedas y cerca de los arranques de los vitrales del claristorio. Estas patologías, aunque no parecen comprometer la estabilidad global de la estructura —una apreciación que debe ser confirmada mediante estudios técnicos—, sí afectan a los revestimientos decorativos y a la legibilidad formal del espacio interior. Es importante señalar que la interpretación de estas patologías como "superficiales" es solo una hipótesis; un diagnóstico formal podría revelar que la humedad ha penetrado en la estructura portante o ha afectado a las armaduras metálicas.
La intervención prioritaria, a juzgar por las evidencias visuales, debería centrarse en la reparación de las cubiertas exteriores, para detener las filtraciones que afectan a los enlucidos interiores y a los vitrales. Sin embargo, esta recomendación es preliminar; un estudio técnico detallado debería identificar los puntos críticos de entrada de agua y seleccionar un sistema de impermeabilización compatible con la estructura histórica, que no incremente significativamente las cargas sobre la cubierta.
7.2. La conservación de los elementos importados
El Santuario destaca por sus vitrales y mármoles traídos de Italia (El Carabobeño, 2015). Estos elementos, que son clave en la experiencia luminal y devocional del recinto, son particularmente vulnerables a los agentes ambientales. La humedad, la contaminación urbana y los cambios de temperatura pueden deteriorar los vitrales (corrosión de los perfiles de plomo, pérdida de color en los vidrios) y los mármoles (pérdida de pulimento, aparición de grietas).
El mantenimiento de los vitrales requiere una limpieza periódica con técnicas especializadas y, eventualmente, la restauración de piezas dañadas o la reposición de perfiles de plomo (Godínez, 2002). Los mármoles, por su parte, necesitan una limpieza que evite productos agresivos y que respete la pátina natural de la piedra (Muñoz Viñas, 2005).
7.3. Adaptaciones funcionales modernas
Otro desafío relevante es la presencia de instalaciones eléctricas y equipos (ventiladores, luminarias, sonido, telecomunicaciones) adosados a los elementos arquitectónicos sin criterio estético. Estas adaptaciones, aunque responden a necesidades funcionales contemporáneas, comprometen la lectura formal del espacio y pueden causar daños a los revestimientos originales. Además, desde el punto de vista de la seguridad, las instalaciones eléctricas modernas, si no están adecuadamente canalizadas, pueden representar un riesgo de incendio en un edificio histórico con elementos de madera y revestimientos inflamables. Se recomienda una revisión de estas instalaciones, buscando soluciones que integren la funcionalidad con el respeto a la estética del templo y que cumplan con las normativas de seguridad contra incendios.
La comunidad religiosa, las autoridades locales y los especialistas en conservación podrían aunar esfuerzos para garantizar que el Santuario Corazón de Jesús pueda seguir siendo un faro espiritual y patrimonial en el corazón de Valencia.
8. Conclusiones: hacia una revalorización del Santuario
La visita al Santuario Corazón de Jesús ha permitido confirmar la tesis que guiaba este ensayo: el templo es un documento material de una época de transición, donde el lenguaje historicista del neogótico se sostiene sobre una estructura moderna de hierro y concreto. Esta paradoja constructiva, lejos de ser una contradicción, es la clave de su identidad arquitectónica y de su valor patrimonial.
El análisis de la fachada, la planta, el alzado y el sistema de bóvedas ha revelado un edificio de notable coherencia estilística, ejecutado con una técnica mixta que combina la apariencia pétrea con la realidad constructiva del concreto reforzado y el ladrillo. Los vitrales, el altar mayor y el sagrario neogótico constituyen un programa iconográfico de gran riqueza teológica, que convierte el Santuario en una catequesis visual para el fiel (Cirlot, 1991; Bouyer, 1968).
La experiencia de visitar el templo en una mañana lluviosa confirmó también su carácter de oasis espiritual en medio del bullicio urbano. La verticalidad gótica, la penumbra iluminada por vitrales y el silencio acogedor crean una atmósfera propicia para el recogimiento y la oración, que encuentra un eco en la fenomenología de la religión (Otto, 1917; Eliade, 1956) y en la tradición mística cristiana.
Sin embargo, el Santuario enfrenta desafíos significativos para su preservación: las filtraciones de humedad, la vulnerabilidad de los vitrales y mármoles, y las adaptaciones funcionales modernas exigen una supervisión constante y planificada. La promoción de estudios académicos y de políticas de protección específicas es altamente recomendable. Es importante subrayar que todas las recomendaciones de conservación aquí ofrecidas son de carácter preliminar y cualitativo, y que cualquier intervención real debe basarse en un diagnóstico técnico formal.
Este ensayo aspira ser un paso hacia la revalorización del Santuario Corazón de Jesús como objeto de estudio académico y como patrimonio vivo de la ciudad de Valencia. Se invita a la comunidad académica, a las autoridades locales y a la feligresía a reconocer el valor de este templo singular y a trabajar conjuntamente para garantizar su conservación y su transmisión a las futuras generaciones.
Referencias bibliográficas
Bouyer, L. (1968). El arte y la liturgia. Editorial Desclée de Brouwer.
Cirlot, J. E. (1991). Diccionario de símbolos. Editorial Labor.
Eliade, M. (1956). Lo sagrado y lo profano. Editorial Labor.
El Carabobeño. (2015, 22 de octubre). Templo de las Siervas del Santísimo Sacramento: un legado de fe en Valencia. El Carabobeño.
Enciclopedia Católica. (1913). Siervas del Santísimo Sacramento. The Catholic Encyclopedia.
Godínez, M. J. (2002). Manual de conservación y restauración de vitrales. Instituto Nacional de Bellas Artes, México.
Gondelles, J. E. (1994). Alejandro Chataing: Arquitecto del eclecticismo. Fundación para la Cultura Urbana.
González, L. (1987). Arquitectura religiosa en Valencia (Venezuela). Universidad de Carabobo.
Marín, O. (2016). Estudio histórico constructivo del Templo de las Siervas del Santísimo Sacramento en Valencia, estado Carabobo. [Trabajo de ascenso no publicado, Universidad de Carabobo].
Muñoz Viñas, S. (2005). Teoría contemporánea de la restauración. Editorial Síntesis.
Otto, R. (1917). Lo santo: lo racional y lo irracional en la idea de Dios. Alianza Editorial.
Pevsner, N. (1972). Los orígenes de la arquitectura moderna. Editorial Gustavo Gili.
San Juan de la Cruz. (1585). Cántico espiritual. (Edición consultada: San Juan de la Cruz, 2002, Obras completas, Editorial Monte Carmelo).
Silva, M. (2009). Alejandro Chataing: ensayos con el cemento nacional en las obras del Centenario de la Independencia. Revista Tecnología y Construcción, 25(2), 59-73.
Universidad de Carabobo. (2015, 6 de enero). Lugares con Historia: Iglesia Siervas del Santísimo Sacramento. UCTV.
Viollet-le-Duc, E. E. (1854). Dictionnaire raisonné de l'architecture française du XIe au XVIe siècle. (Edición consultada: Viollet-le-Duc, 1990, Diccionario razonado de la arquitectura francesa, Editorial Alta Fulla).





























Que orgullo primo!! Un gran investigador sensible al arte y narrador incomparable
ResponderEliminarSiempre es un gusto aprender de ti!
Un abrazo!