Ciudad Mural en la calle Colombia de Valencia: arte urbano, patrimonio y desafíos de conservación

Obra homenaje al artista Braulio Salazar, en la Ciudad Mural de la calle Colombia de Valencia, Venezuela. Fotografía: Fabián Robledo.

Ciudad Mural en la calle Colombia de Valencia: arte urbano, patrimonio y desafíos de conservación

Fabián Robledo¹

¹Departamento de Señales y Sistemas. Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones. Facultad de Ingeniería. Universidad de Carabobo. frobledo@uc.edu.ve 

Resumen

El proyecto "Ciudad Mural", desarrollado en dos ediciones (2025 y 2026) en la calle Colombia del centro histórico de Valencia, Venezuela, transformó un conjunto de fachadas en una galería a cielo abierto. Este artículo, basado en un recorrido realizado por el autor el 25 de junio de 2026, analiza el conjunto mural desde perspectivas artísticas, patrimoniales y de conservación. Se evalúa la integración de las obras con la arquitectura histórica, se diagnostican vulnerabilidades físicas y se critica la ausencia de un discurso curatorial unificador. Asimismo, se plantea la necesidad de indagar sobre el marco legal que regula la intervención de fachadas patrimoniales y las responsabilidades de conservación. Finalmente, se proponen líneas de acción para la preservación del conjunto, entre ellas un archivo digital colaborativo. El artículo concluye con una reflexión sobre el arte público como memoria colectiva, y la tensión entre su condición efímera y la aspiración patrimonial.

Palabras clave: arte público, muralismo, patrimonio urbano, conservación, Valencia.

1. Introducción

El jueves 25 de junio de 2026 recorrí completamente la calle Colombia de Valencia, Venezuela. Lo que había sido un eje histórico de tránsito se había transformado en una galería a cielo abierto: decenas de coloridos murales de gran formato cubrían las fachadas de casas y edificios, de este a oeste, en un proyecto denominado "Ciudad Mural". La experiencia fue impactante, pero también contradictoria. La densidad cromática y la diversidad temática conviven con tensiones arquitectónicas y fragilidades físicas que invitan a una reflexión crítica.

Logotipo de identificación del proyecto, colocado en una de las fachadas. Fotografía: Fabián Robledo.

El muralismo contemporáneo, como práctica artística, ha oscilado entre la vocación monumental y la efímera condición de su soporte. Desde los grandes frescos del México posrevolucionario hasta las intervenciones urbanas del siglo XXI, el arte mural ha sido un vehículo de identidad, memoria y disputa simbólica (Goldman, 1984; Barnet-Sánchez, 2001). 

Retrato de Arturo Michelena. Fotografía: Fabián Robledo.

En Venezuela, esta tradición ha tenido expresiones significativas en la obra de artistas como Pedro Centeno Vallenilla y César Rengifo, quienes abordaron temas sociales y patrióticos en sus murales. 

Fotografía: Fabián Robledo.

La crítica de arte venezolana, representada por figuras como Juan Calzadilla, ha señalado la tensión entre la tradición figurativa y las vanguardias en el arte nacional (Calzadilla, 1998). "Ciudad Mural" se inscribe en esta tradición, pero también la tensiona al trasladarla a un centro histórico con capas de memoria superpuestas.

Fotografía: Fabián Robledo.

Las imágenes que ilustran este ensayo son fruto del registro fotográfico realizado por el autor durante ese recorrido.

Fotografía: Fabián Robledo.

Este entudio es el resultado de esa visita y busca articular el entusiasmo por la revitalización urbana con el rigor que exige la conservación del patrimonio. En este recorrido, la galería a cielo abierto se revela como un espacio de encuentro entre el arte contemporáneo y la historia material de la ciudad. Pintar sobre las fachadas del centro histórico implica interrogar el pasado y proyectar una imagen de futuro. Conservar esas pinturas, a su vez, exige pensar en su fragilidad y en la responsabilidad colectiva sobre el patrimonio.

Fotografía: Fabián Robledo.

2. Contexto histórico de la calle Colombia

La calle Colombia no es una vía cualquiera. Su nombre actual, lejos de ser un capricho, es el resultado de una larga historia de resistencia popular y de disputa simbólica. Antes de llamarse así, fue la "Calle Real", el eje principal de la Valencia colonial. Tras la independencia, el nombre "Colombia" se impuso en honor a la Gran Colombia, pero no por decreto, sino por el uso cotidiano de sus habitantes (Trejo, 2024).

Imagen de la Quinta La Isabella también conocida como Palacio de los Iturriza, ubicada en la avenida Rojas Queipo de Valencia..Fotografía: Fabián Robledo.

El logotipo de la galería cambia de diseño a lo largo de la misma. Fotografía: Fabián Robledo.

Esta identidad arraigada se puso a prueba en 1921, cuando el gobierno de Juan Vicente Gómez intentó rebautizarla como "Avenida Gómez" para su propio culto a la personalidad. El intento fracasó: los valencianos ignoraron el cambio y la calle siguió llamándose Colombia (Noticias 24 Carabobo, 2023). Incluso en años recientes, un intento de renombrarla como "Calle Bicentenario" no prosperó. Esta historia revela que la memoria de un lugar no se impone desde arriba, sino que se construye desde la base, ladrillo a ladrillo y nombre a nombre.

Fotografía: Fabián Robledo.

3. La galería "Ciudad Mural": origen y dimensiones

En ese escenario de memoria viva, el Festival Internacional de Muralismo "Ciudad Mural" ha desarrollado dos ediciones en Valencia. La primera, en 2025, dio origen a la galería con 18 murales. Una segunda edición, realizada en marzo de 2026 en el marco del 471º aniversario de la ciudad, sumó 13 nuevas obras (Alcaldía de Valencia, 2025, 2026). 

El Paraninfo de la Universidad de Carabobo, donde funcionó durante algunas décadas la Facultad de Derecho de esa entidad. Fotografía: Fabián Robledo.

El resultado final es un conjunto de treinta murales que recorren casi toda la calle, en las inmediaciones del Paraninfo de la Universidad de Carabobo y la Iglesia de San Francisco. El proyecto fue organizado por el Ejecutivo Nacional en articulación con la Gobernación de Carabobo y la Alcaldía de Valencia.

La Iglesia de San Francisco. Fotografía: Fabián Robledo.

Las temáticas son amplias, algunas de las cuales refieren la historia de la ciudad de Valencia. Hay obras dedicadas a San José Gregorio Hernández, homenajes a los beisbolistas carabobeños, rostros de Arturo Michelena, alusiones a la herencia española, indígena y africana, paisajes y motivos de la industrialización.

Obra en homenaje a San José Gregorio Hernández. Fotografía: Fabián Robledo.

La Virgen de Socorro, patrona de Valencia y Arturo Michelena. Fotografía: Fabián Robledo.

Fotografía: Fabián Robledo.

Homenaje a los beisbolistas venezolanos. Fotografía: Fabián Robledo.

4. Análisis artístico del conjunto mural

Desde el punto de vista plástico, el conjunto es heterogéneo. Algunos murales, como el de los rostros superpuestos en tonos azules, logran una composición rítmica y un manejo de la luz que evidencian un dominio técnico notable. 

El modelado de las figuras, el contraste de colores y la fuerza narrativa de estas piezas alcanzan un nivel que trasciende la mera decoración. Esta obra puede interpretarse como una representación de la multitud o el cuerpo social, un tema recurrente en el muralismo latinoamericano que evoca la idea de comunidad y diversidad étnica.

Fotografía: Fabián Robledo.

Otro mural que merece un análisis detallado es el dedicado a los beisbolistas campeones Salvador Pérez y Eduardo Rodríguez. Esta obra, de estilo realista, retrata a los deportistas en una pose triunfante, con la bandera venezolana de fondo. La elección de esta temática no es casual: el béisbol es un elemento central de la identidad nacional venezolana y su presencia en la galería refuerza el carácter de celebración del proyecto. 

Homenaje a un beisbolista venezolano. Fotografía: Fabián Robledo.

Fotografía: Fabián Robledo.

El mural funciona como un monumento efímero que conmemora un logro deportivo reciente, vinculando el arte público con la cultura popular y el orgullo patrio. Esta obra, junto con la de los rostros superpuestos, representa uno de los momentos de mayor calidad plástica y coherencia temática del conjunto.

Fotografía: Fabián Robledo.

En América Latina, el muralismo urbano ha sido una herramienta de resignificación de territorios y memoria histórica. En la Comuna 13 de Medellín, el arte urbano transformó un espacio marcado por la violencia en un símbolo de resiliencia y atracción cultural. En São Paulo, el reconocimiento oficial del arte urbano como patrimonio cultural ha abierto caminos para su preservación y financiamiento. "Ciudad Mural" se inscribe en esta tradición, pero a diferencia de estos casos, no ha contado aún con un marco normativo claro que garantice su sostenibilidad.

Obra homenaje al maestro Aldemaro Romero. Fotografía: Fabián Robledo.

Sin embargo, junto a estas obras de alta calidad, se encuentran otras de factura más plana y de influencia pop o publicitaria. Predominan los colores saturados, los contornos definidos y una simplicidad compositiva que, aunque efectiva a distancia, carece de la profundidad de las piezas mayores. La influencia del pop y la cultura visual contemporánea, con su estética de consumo de imágenes, se hace evidente en estas piezas.

Fotografía: Fabián Robledo.

Esta fragmentación estilística revela la ausencia de un criterio curatorial unificador: el proyecto parece haber privilegiado la acumulación y el impacto visual sobre una narrativa plástica coherente. La galería funciona como un recorrido sensorial, pero la yuxtaposición de estilos diluye la posibilidad de una lectura unitaria.

Fotografía: Fabián Robledo.

5. Integración urbana y diálogo patrimonial

Uno de los puntos más delicados es la relación de los murales con la arquitectura preexistente. En el mejor de los casos, algunas obras respetan los vanos, cornisas y zócalos de las fachadas, integrándose en la morfología de la edificación.

Fotografía: Fabián Robledo.

Pero en otros casos, la pintura cubre por completo la superficie, "asfixiando" la lectura de la arquitectura colonial o republicana. Esta tensión entre el arte contemporáneo y el patrimonio edificado genera un conflicto visual que no siempre resulta resuelto.

Fotografía: Fabián Robledo.

Esta tensión es comprensible en un proyecto de gran formato, pero plantea una pregunta incómoda: ¿el arte urbano debe dialogar con el patrimonio o puede imponerse sobre él? 

Fotografía: Fabián Robledo.

Fotografía: Fabián Robledo.

En la calle Colombia, el resultado es ambivalente: se ha ganado en dinamismo y apropiación ciudadana, pero se ha perdido parte de la sobriedad y el carácter histórico del perfil urbano. La experiencia del peatón se convierte en un recorrido inmersivo, pero la legibilidad del conjunto histórico se fragmenta.

Fotografía: Fabián Robledo.

6. Diagnóstico de conservación

A pesar de ser obras recientes (2025-2026), las fotografías que tomé durante mi recorrido ya muestran señales de vulnerabilidad. La humedad ascendente en los zócalos provoca ampollamientos en la pintura, y algunas fisuras preexistentes en los revoques comienzan a atravesar la capa pictórica. La exposición directa al sol tropical y a las lluvias torrenciales augura un deterioro acelerado si no se aplican protectores UV o barnices anti-grafiti.

Fotografía: Fabián Robledo.

Fotografía: Fabián Robledo.

Fotografía: Fabián Robledo.

La tensión entre la integración urbana (sección 5) y la conservación se manifiesta físicamente en estas vulnerabilidades. Los muros que fueron intervenidos sin una consolidación previa adecuada son los que presentan un deterioro más acelerado, lo que sugiere que el diálogo con el patrimonio debe comenzar por el respeto a la materialidad de los soportes.

Fotografía: Fabián Robledo.

La ausencia de un plan de mantenimiento sistemático es el principal riesgo para el proyecto. A diferencia de una galería tradicional, estas obras están a merced del clima, el vandalismo y el paso del tiempo. Sin una política de conservación preventiva, "Ciudad Mural" corre el riesgo de ser un espejismo de corta duración.

Fotografía: Fabián Robledo.

No obstante, hay que señalar que la zona está resguardada por efectivos policiales qué custodian las principales edificaciones del área, cercanas al edificio de la gobernación del estado Carabobo.

Representación de los petroglifos de Vigirima, ubicados en el municipio Guacara del estado Carabobo, en el parque Piedra Pintada. Fotografía: Fabián Robledo.

7. Evaluación curatorial y señalética

Otro déficit significativo es la ausencia de señalética. En ningún mural hay un cartel que indique el nombre del artista, el título de la obra, la técnica o el año de ejecución. Tampoco hay códigos QR que permitan acceder a información adicional. En pocos murales se aprecia la firma del artista, en ocasiones ilegible.

Alegoría de la Virgen del Socorro. Fotografía: Fabián Robledo.

Esta carencia limita la experiencia del visitante, que queda reducida a un recorrido sensorial sin posibilidad de comprender el contexto, la intención o la autoría de cada pieza. Sin mediación cultural, el conjunto se convierte en una sucesión de imágenes impactantes pero mudas. La labor curatorial no termina con la pintura; comienza con la explicación.

Fotografía: Fabián Robledo.

Una galería a cielo abierto necesita ser leída. La ausencia de información impide que el visitante pueda apreciar la diversidad de técnicas y la trayectoria de los artistas participantes. Es necesario que el municipio y los organizadores del festival implementen señalética informativa para dignificar el trabajo de los muralistas y enriquecer la experiencia del público.

Fotografía: Fabián Robledo.

Fotografía: Fabián Robledo.

8. El precedente de la obra Las Guacamayas

Antes de "Ciudad Mural", la calle Colombia ya albergaba una obra mural de gran valor patrimonial: "Las Guacamayas", del maestro Braulio Salazar (1917–2008), ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas en 1976. Ejecutado entre 1954 y 1955, el mural se adosa a la fachada oeste del Edificio Las Guacamayas, junto a la Iglesia de San Francisco. Es un ejemplo del movimiento moderno en Venezuela, donde las artes plásticas se integraban a la arquitectura. Salazar recurrió a un estilo indigenista: una figura masculina de rasgos nativos extiende los brazos hacia dos guacamayas, cuyas alas semejan flamas.

Obra Las Guacamayas, de Braulio Salazar, en técnica de mosaico mural. Fotografía: Fabián Robledo.

Hoy el mural enfrenta un deterioro evidente: el desprendimiento de teselas ha dejado expuesta la capa de concreto. Organizaciones culturales han pedido su restauración. La historia de esta obra advierte que, sin mantenimiento, los murales de "Ciudad Mural" podrían correr la misma suerte.

9. Marco legal y responsabilidades de conservación

Una cuestión que merece ser indagada es el marco legal que regula la intervención de fachadas en el centro histórico de Valencia. El Instituto de Patrimonio Cultural ha declarado varios inmuebles de la ciudad como Monumentos Históricos Nacionales, y la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (República de Venezuela, 1993) establece que estos bienes no pueden ser modificados sin autorización expresa.

Fotografía: Fabián Robledo.

La calle Colombia alberga edificaciones de valor patrimonial, como el Paraninfo de la Universidad de Carabobo, el Teatro Municipal y la Iglesia de San Francisco, todos ellos construcciones del siglo XIX y XX que forman parte del inventario de bienes culturales del estado Carabobo (Instituto de Patrimonio Cultural, 2022). 

Fachada principal del Teatro Municipal de Valencia. Fotografía: Fabián Robledo.

Sin embargo, al momento de redactar este artículo, no he logrado localizar una ordenanza municipal específica que regule la modificación de fachadas en ese tramo, y determinar cuáles habrían sido los permisos obtenidos por el proyecto "Ciudad Mural" para su ejecución.

Alegoría homenaje a Charlie Chaplin, ubicada al frente del Teatro Municipal de Valencia. Fotografía: Fabián Robledo.

Iglesia de San Francisco. Fotografía: Fabián Robledo.

Esta ausencia de información pública no debe interpretarse como un vacío legal, sino como una invitación a que las autoridades competentes (municipio, gobernación e Instituto de Patrimonio Cultural) informen sobre el estado de las intervenciones y los procedimientos seguidos, dada la novedad del proceso pictórico de afectación de fachadas en el Centro de Valencia.

Fotografía: Fabián Robledo.

Asimismo, resulta necesario establecer con claridad las responsabilidades de conservación: si el proyecto fue promovido por el estado, ¿Es este el responsable del mantenimiento? ¿O recae sobre los dueños de los inmuebles, que aportaron sus fachadas sin necesariamente conocer las implicaciones a largo plazo? 

Fotografía: Fabián Robledo.

Responder estas preguntas es fundamental para garantizar la sostenibilidad del conjunto, especialmente considerando que la galería se ha convertido en un atractivo turístico.

Alegoría de los Angry Birds. Fotografía: Fabián Robledo.

9. Propuestas para la preservación y curaduría

Aún considerando estas críticas, el potencial del proyecto es inmenso. Para que "Ciudad Mural" trascienda el evento festivo y se consolide como un patrimonio cultural durable, se sugieren las siguientes líneas de acción.

Alegoría de los Angry Birds. Fotografía: Fabián Robledo.

En primer lugar, resulta indispensable elaborar un inventario técnico que sistematice cada mural, incluyendo autor, título, técnica, materiales y estado de conservación. Este registro debería ser de acceso público y actualizarse periódicamente. 

Fotografía: Fabián Robledo.

En segundo lugar, es necesario instalar señalética informativa (placas o códigos QR) junto a cada obra, de modo que el visitante pueda identificar al artista y comprender el contexto de la pieza. En tercer lugar, se requiere un plan de conservación preventiva que incluya la aplicación de protectores UV y barnices anti-grafiti, la consolidación de los soportes y el monitoreo periódico de fisuras y humedades. 

Fotografía: Fabián Robledo.

En cuarto lugar, las autoridades competentes deberían informar sobre la normativa aplicable y los permisos otorgados, así como establecer un protocolo para futuras intervenciones. En quinto lugar, se propone la creación de un archivo digital colaborativo donde los vecinos, comerciantes y visitantes puedan subir fotografías, testimonios y observaciones sobre la evolución de la galería. Este archivo serviría como un registro ciudadano del proyecto, complementario al inventario oficial, y fomentaría la participación comunitaria en la memoria del conjunto.

Fotografía: Fabián Robledo.

Un modelo a considerar es el del Museo Céu en São Paulo, que ha establecido un acervo digital con documentación audiovisual de la trayectoria del arte urbano, democratizando el acceso a la memoria de estas manifestaciones. 

Fotografía: Fabián Robledo.

Asimismo, experiencias como las de la Universidad Nacional de San Martín en Argentina, donde estudiantes de conservación realizan diagnósticos y monitoreos de murales urbanos, demuestran la viabilidad de establecer alianzas con instituciones académicas para el seguimiento y preservación de las obras. 

Fotografía: Fabián Robledo.

En el caso de "Ciudad Mural", sería factible establecer convenios con la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo o con el Instituto de Patrimonio Cultural para que estudiantes y especialistas realicen monitoreos periódicos y propongan intervenciones de conservación.

Fotografía: Fabián Robledo.

Finalmente, la participación comunitaria es esencial: involucrar a vecinos y comerciantes en el cuidado de las obras puede fomentar un sentido de pertenencia que trascienda la intervención oficial y garantice su sostenibilidad en el tiempo.

Fotografía: Fabián Robledo.

10. Conclusiones

"Ciudad Mural" es un proyecto audaz que ha logrado devolver la vida a una calle histórica y generar un espacio de encuentro ciudadano. Su impacto visual y simbólico es innegable. Sin embargo, su fragilidad conceptual, técnica y legal lo coloca en una encrucijada.

La historia de la calle Colombia ilustra que la identidad de un lugar rara vez se construye únicamente por decreto; en ocasiones se afianza a través del uso cotidiano y la persistencia de la memoria popular, como ocurrió cuando los valencianos prefirieron el nombre de "Colombia" al oficial de "Avenida Gómez". Para que esta galería a cielo abierto no sea un espejismo, necesitará más que pintura y entusiasmo: necesitará rigor curatorial, preservación técnica y, sobre todo, transparencia legal. 

La incertidumbre sobre el marco legal que regula las intervenciones en fachadas patrimoniales no es un mero detalle burocrático; afecta directamente la sostenibilidad del proyecto. Sin claridad sobre los permisos y las responsabilidades de conservación, el conjunto queda expuesto a riesgos que van desde el deterioro físico hasta la posible intervención arbitraria. La lección de la calle Colombia es que la memoria y la identidad se construyen desde abajo, pero también necesitan un marco que las proteja.

Al final del recorrido, me detuve frente a la estatua de José Gregorio Hernández, ubicada en un banco de hierro ante la fachada de la Iglesia de San Francisco. 

Estatua de San José Gregorio Hernández, sentado en un banco, ubicada al frente de la fachada de la Iglesia de San Francisco. Fotografía: Fabián Robledo.

Desde allí, si bien no se abarcan todas las obras, el contexto devocional y urbano de la calle invita a una reflexión final sobre el papel del arte en la memoria colectiva. Quizás la lección más valiosa de esta intervención sea que el arte público, como los nombres de las calles, solo perdura si logra arraigarse en la memoria y el cuidado de la comunidad.

Estatua de San José Gregorio Hernández. Fotografía: Fabián Robledo.

Estatua de San José Gregorio Hernández. Fotografía: Fabián Robledo.

Referencias bibliográficas

Alcaldía de Valencia. (2025, noviembre). Galería a cielo abierto "Ciudad Mural" llega a Valencia con 18 murales [Comunicado de prensa].

Alcaldía de Valencia. (2026, marzo). Segunda edición del Festival Ciudad Mural suma 13 nuevas obras en la calle Colombia [Comunicado de prensa].

Barnet-Sánchez, H. (2001). Give me some light: The Mexican mural movement and its legacy. En L. G. Lewandowski (Ed.), The Routledge companion to art and politics (pp. 89-102). Routledge.

Calzadilla, J. (1998). Arte venezolano del siglo XX: Figuras y tensiones. Caracas: Monte Ávila Editores.

García Canclini, N. (2010). La sociedad sin relato: Antropología y estética de la inminencia. Katz Editores.

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Instituto de Patrimonio Cultural. (2022). Monumentos Históricos Nacionales de Venezuela: Estado Carabobo.

Noticias 24 Carabobo. (2023, mayo 18). La calle Colombia de Valencia, y la imposición que no llegó a darse en 1921. Noticias 24 Carabobo.

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Smith, K. (2006). Mural art and the city: Public art in urban spaces. En R. P. Jones (Ed.), Urban aesthetics and cultural heritage (pp. 134-150). Cambridge University Press.

Trejo, D. (2024, noviembre 16). La calle Colombia: la antigua Calle Real a la entrada a Valencia. Diario Ciudad Valencia.

Septiembre, 2026.


Comentarios

  1. Extraordinario trabajo con abundante información y buenas imágenes.

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